Este madrugada, Nahuel Gallo, un gendarme argentino, volvió a pisar suelo argentino después de 448 días de detención en Venezuela, donde enfrentó acusaciones de espionaje y terrorismo bajo el régimen de Nicolás Maduro. Su liberación se produjo gracias a la reciente aprobación de la Ley de Amnistía para presos políticos por parte de la Asamblea Nacional venezolana.
Gallo llegó al Aeropuerto Internacional de Ezeiza a las 4:45, a bordo de un avión privado vinculado a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Vestido con su uniforme de cabo, su llegada marcó el final de un prolongado período de incertidumbre y sufrimiento para él y su familia. La excarcelación fue un alivio tras un largo proceso que culminó en su traslado inmediato a Argentina.
En la pista lo esperaban su esposa, María Alexandra Gómez, y su pequeño hijo, Víctor, de tan solo tres años. El primer abrazo entre padre e hijo fue un momento cargado de emoción, simbolizando el cierre de una etapa marcada por la angustia y la separación. También estuvieron presentes la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, la senadora Patricia Bullrich y el canciller Pablo Quirno, quienes acompañaron el emotivo reencuentro. Sin embargo, el presidente Javier Milei, en su discurso de apertura de sesiones ordinarias en el Congreso, no hizo mención a este acontecimiento, lo que generó una serie de reacciones y análisis en el ámbito político.



