Javier Milei retoma con renovado vigor su batalla cultural, esta vez enfocándose en el sector empresarial, a quienes en su entorno se refiere despectivamente como "empresaurios". La estrategia parece clara: sin margen para la conciliación, el libertario apunta a desmantelar lo que considera prácticas corruptas dentro de la industria nacional.
En este contexto, el CEO de Neumen, Roberto Méndez, ha hecho declaraciones que han generado revuelo. Afirmó que "nunca ganamos tanto dinero como cuando nos dejaron operar libremente". Estas palabras han sido interpretadas como un sincericidio en un momento en que la transparencia y la rendición de cuentas son más necesarias que nunca. Méndez también reveló que en ciertos períodos las remarcaciones de precios llegaron a alcanzar el 70%, un dato que pone en tela de juicio la ética de las prácticas comerciales actuales.
La retórica de Milei se ha vuelto cada vez más agresiva, utilizando un tono disciplinador hacia aquellos que critica. A medida que se suceden las controversias, como su enfrentamiento con Paolo Rocca de Techint y el cierre de FATE, el mensaje parece ser claro: los empresarios son los nuevos antagonistas en su narrativa sobre la economía nacional. A medida que avanza su agenda, Milei no deja espacio para la discusión sobre las políticas económicas, consolidando así su imagen de líder autoritario en la esfera política argentina.



