El presidente Javier Milei ha logrado, posiblemente, una proeza inesperada: el Congreso, que había rechazado su liderazgo al asumir en 2023, ahora parece alinearse a sus deseos en 2026. No se trata únicamente de aliados cercanos, sino de legisladores y gobernadores que están sucumbiendo al atractivo de su ideología libertaria y, en esencia, al poder mismo.

La táctica inicial para alcanzar una rendición total es una estrategia clásica en el ámbito político. Así como la ignorancia puede llevar a una cierta felicidad, la falta de principios y dignidad facilita lo que comúnmente se conoce como el “toma y daca”.

El panorama político ha cambiado considerablemente. ¿Es Milei el responsable de la reducción del kirchnerismo, que para muchos representa al peronismo, a su mínima expresión? Tal vez, aunque también podría argumentarse que ha sido el propio kirchnerismo el que ha generado su propia crisis. A lo largo de la historia, figuras como Perón y Balbín, a pesar de ser adversarios, encontraron puntos en común en pro del llamado “interés nacional”. Sin embargo, la dictadura interrumpió ese proceso, dejando a su paso un saldo trágico de vidas y un descalabro económico que aún resuena en la memoria colectiva.