La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó en una reciente conferencia de prensa que, por el momento, no existen perspectivas de reanudar las relaciones diplomáticas con Perú, a pesar de la llegada al poder del nuevo presidente interino, José María Balcázar Zelada. Sheinbaum había anticipado que podría haber un cambio en la postura peruana, pero hasta ahora no se observan señales que permitan vislumbrar una mejora en los vínculos bilaterales. La mandataria destacó que la ruptura de la relación se produjo en octubre de 2022, cuando el gobierno peruano decidió romper los lazos, y que la expectativa de un cambio de rumbo con la nueva administración no se ha concretado.

En su declaración, la presidenta mexicana enfatizó que, aunque no hay avances en la diplomacia oficial, la relación con el pueblo peruano continúa siendo sólida. "La conexión con la ciudadanía peruana se mantendrá siempre", subrayó, dejando claro que mientras las relaciones diplomáticas puedan estar tensas, el afecto y la solidaridad hacia la población no se ven afectados. Esta declaración resalta la importancia del vínculo entre los pueblos en un contexto donde las relaciones entre los gobiernos pueden ser conflictivas.

Sheinbaum también reiteró su apoyo al expresidente Pedro Castillo, quien actualmente cumple una condena de 11 años y 5 meses por cargos de rebelión. La mandataria considera que Castillo es víctima de un proceso judicial irregular y argumentó que su destitución no cumplió con los requisitos legales necesarios, una posición que ha sido objeto de debate en Perú. “Se necesitaba un número específico de votos para su destitución, y la votación fue inferior a esa cifra. Esa es la base de su argumento”, explicó, reafirmando su deseo de que Castillo sea liberado y que prevalezca la voluntad del pueblo.

En el marco de las tensiones diplomáticas, Sheinbaum desestimó las acusaciones hechas por el gobierno peruano de que México estaría interviniendo en sus asuntos internos. En este sentido, la presidenta fue tajante al afirmar: “Negamos categóricamente que financiemos movimientos en ningún país del mundo. Nuestra política es mantener relaciones con los pueblos y gobiernos con los que tenemos lazos diplomáticos”. Esta declaración busca despejar cualquier malentendido sobre la intromisión de México en los procesos políticos de otros países, un tema sensible en el contexto latinoamericano.

Además, Sheinbaum enfatizó que las ideas promovidas por su gobierno, enmarcadas en la Cuarta Transformación impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, no son exclusivas de México, sino que pueden resonar con otros pueblos de la región. Esto sugiere un enfoque más amplio sobre la solidaridad y el apoyo a movimientos similares en América Latina, ampliando el discurso hacia una perspectiva de unidad continental.

La presidenta concluyó su intervención señalando que, dado que Perú se encuentra en un proceso electoral que culminará el 12 de abril con las elecciones presidenciales, México optará por no emitir juicios sobre la situación interna del país andino. "Lo más importante en este momento es que el pueblo se exprese y que los resultados reflejen su voluntad", afirmó, mostrando un respeto por el proceso democrático en curso. Así, mientras las relaciones bilaterales siguen en un punto muerto, el futuro de la cooperación entre los dos países se mantiene incierto en un contexto de cambios políticos significativos.