La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, advirtió este lunes que la continuidad de la zona Schengen de libre circulación dependerá de que todos los países miembros cumplan con su responsabilidad en el control de las fronteras exteriores de la Unión Europea (UE) y en la lucha contra el tráfico de personas y la inmigración ilegal.

Meloni formuló sus declaraciones en el Palacio Chigi, sede del Gobierno italiano, durante la recepción al primer ministro belga, Bart De Wever. Según sostuvo, la preservación del espacio sin controles fronterizos internos "solo será posible si se protegen las fronteras de la Unión Europea".

La jefa del Ejecutivo italiano también se refirió al impacto de los últimos meses sobre la capacidad de respuesta del bloque. "Hemos tenido un verano muy turbulento que pone en entredicho la capacidad de Europa para responder a crisis en este ámbito", afirmó. En ese sentido, insistió en que Schengen solo podrá ser protegido si se garantizan las fronteras exteriores y si todos los Estados miembros participan en las medidas contra los traficantes y la inmigración ilegal masiva.

Meloni destacó además la coincidencia de posiciones con el Gobierno belga en materia migratoria. Señaló que ambos países comparten una postura dentro del grupo de trabajo sobre migración del Consejo de Europa y defendió continuar con la tarea de interpretar y aplicar de manera más eficaz las convenciones internacionales, incluida la Convención Europea de Derechos Humanos.

Por último, la primera ministra italiana recordó que los dos gobiernos firmaron la Declaración de Chisinau, que reafirma el derecho soberano de los países a controlar el ingreso y la residencia de ciudadanos extranjeros.