En la Ciudad de México, la Marcha por la Vida celebró su decimoquinta edición este sábado, llevando a cabo una caminata que se inició en el icónico Monumento a la Revolución y culminó en el Congreso de la capital. Esta movilización, organizada por la agrupación Pasos por la Vida, reunió a más de 2,000 personas de diferentes partes del país, quienes alzaron sus voces en defensa de la vida desde la concepción y en rechazo a la eutanasia. Bajo el lema "La vida es victoria", los participantes expresaron su deseo de ver una sociedad que valore la existencia humana en todas sus etapas.
La marcha se realizó en un contexto significativo: se cumplen 19 años desde la despenalización del aborto en la Ciudad de México, un hito que ha generado intensos debates y divisiones en la sociedad mexicana. Los manifestantes llevaron consigo pancartas con mensajes contundentes como "Si quieres la paz, defiende la vida" y "El aborto es una herida abierta", reflejando el firme compromiso de estas organizaciones con su causa. Además, el uso de banderas en tonos azul y blanco simbolizó la unidad de quienes se oponen a la interrupción del embarazo y la eutanasia, reforzando la idea de que la vida debe ser protegida desde su inicio hasta su final.
Luisa Jimena Argueta, directora de Pasos por la Vida, tomó la palabra durante el evento y enfatizó la importancia de esta movilización como un símbolo de resistencia y valentía. "Han sido 15 años de constancia", expresó, resaltando la necesidad de no permanecer en silencio ante la indiferencia social que a menudo rodea estos temas sensibles. Argueta también hizo hincapié en la conexión entre la defensa de la vida y la alarmante crisis de violencia que atraviesa México, un país que registra más de 30,000 homicidios anuales. Ella argumentó que la normalización de la violencia puede llevar a una deshumanización generalizada, donde la vida de algunos se considere prescindible.
Durante su intervención, la líder del movimiento presentó cifras que revelan que entre 2007 y 2025 se han contabilizado más de 320,000 abortos en México, lo que, según ella, denota una falta de apoyo y recursos para las mujeres en situaciones vulnerables. En este sentido, Argueta propuso la necesidad de crear políticas públicas que brinden asistencia integral a mujeres embarazadas, junto con la implementación de un presupuesto que contemple maternidad, adopción, salud mental y cuidados paliativos. Su mensaje fue claro: la sociedad debe ofrecer alternativas y apoyo en lugar de recurrir a la interrupción del embarazo.
Además de las peticiones relacionadas con la protección de la vida y el bienestar de las mujeres, los organizadores entregaron un pliego de demandas que incluye la defensa de la objeción de conciencia para el personal médico y un firme rechazo a la eutanasia. Para ellos, la solución a los problemas y el sufrimiento no puede ser la muerte, sino el acompañamiento y la atención cercana a quienes atraviesan momentos difíciles. Estas demandas reflejan una visión más amplia sobre el valor de la vida y la dignidad de las personas en todas las circunstancias.
Por último, Argueta hizo un llamado a los políticos en el contexto de las próximas elecciones intermedias, recordando que el año que viene se cumplirán dos décadas desde la despenalización del aborto. Instó a los candidatos a posicionarse claramente sobre estos temas, ya que el voto del electorado estará influenciado por su postura sobre la vida. La diputada local de Querétaro, Juliana Hernández, quien también estuvo presente en la marcha, reforzó este mensaje, enfatizando la importancia de que los representantes públicos escuchen y comprendan las preocupaciones de sus ciudadanos.
La Marcha por la Vida en México no solo representa una movilización en contra del aborto y la eutanasia, sino que también se erige como un llamado a la reflexión sobre el valor de la vida y la necesidad de una sociedad que proteja a sus miembros más vulnerables. Esta marcha, que se ha convertido en un evento significativo en el calendario de la ciudad, continúa siendo un espacio para el diálogo y la lucha por una visión de vida que respete y celebre la existencia humana en todas sus formas.



