El jueves pasado, durante un mensaje emitido por cadena nacional, el presidente Javier Gerardo Milei se refirió a la situación de las Islas Malvinas y a los proyectos de explotación de hidrocarburos en aguas circundantes al archipiélago. Según lo planteado en el discurso, en los próximos meses las compañías Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration iniciarían la extracción de petróleo del subsuelo marino.
Las empresas sostienen que cuentan con los permisos necesarios para avanzar con la actividad. Sin embargo, esas autorizaciones fueron solicitadas a las autoridades de las islas y al gobierno británico, y no a organismos argentinos. Esa diferencia constituye el eje del conflicto, ya que la Argentina desconoce la legitimidad de la administración británica sobre las Malvinas y reclama su soberanía.
En ese contexto, Milei advirtió que Navitas Petroleum, Rockhopper Exploration y las compañías que mantengan vínculos comerciales con ellas no podrán operar en la Argentina, incluido el desarrollo de actividades en Vaca Muerta. La medida plantea consecuencias para firmas que deban decidir si suministran equipos, insumos o servicios al proyecto petrolero.
Tras el anuncio, SBL, Baker Hughes y Halliburton comunicaron que no participarán del emprendimiento impulsado por Navitas y Rockhopper. A partir de ahora, quedará por determinar cómo se reemplazarán esas empresas y de qué manera el Estado argentino verificará el cumplimiento de las restricciones anunciadas.



