El primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, ha revelado que las indagaciones iniciales sobre un presunto complot para desestabilizar su gobierno apuntan a una planificación externa. Según sus declaraciones, esta estrategia estaba diseñada con vistas a las elecciones programadas para febrero de 2028 y involucraba tanto financiamiento significativo como la colaboración de actores internacionales y locales.
Anwar Ibrahim explicó ante el Parlamento que el plan tenía como objetivo desplazarlo del poder, utilizando recursos económicos y una campaña mediática coordinada. El mandatario destacó que los conspiradores tenían la intención de socavar la credibilidad del gobierno mediante la difusión de análisis legales que cuestionaban las decisiones de su administración, así como la manipulación de los medios de comunicación para influir en la opinión pública.
Las afirmaciones de Anwar llegan en un contexto en el que las fuerzas de seguridad han iniciado una investigación sobre intentos de desestabilización. Si bien se filtró un informe policial que mencionaba a Naimá Abdul Jalid, viuda de un exministro de Finanzas, ella ha negado cualquier vínculo con el caso. Las autoridades aún no han revelado los nombres de las personas involucradas y el ministro de Comunicaciones ha calificado la situación como extremadamente grave, aunque se ha reservado detalles sobre la investigación en curso.



