La hotelería y la gastronomía en Argentina atraviesan un momento crítico debido a la transformación económica que afecta al país. Estos sectores se encuentran en una situación de vulnerabilidad, enfrentando una caída en el consumo interno y una presión fiscal que amenaza su viabilidad. Durante un reciente panel, en el que participaron destacados economistas y empresarios del rubro, se discutieron las estrategias necesarias para sobrevivir en este contexto adverso.
Uno de los principales factores que está modificando el panorama es el fin de lo que se conoció como "Argentina barata". Este término hacía referencia a la competitividad que el país ofrecía a turistas internacionales, gracias a un tipo de cambio favorable. Sin embargo, las políticas económicas implementadas en los últimos años han revertido esta situación, transformando a Argentina en un destino costoso en dólares, lo que ha impactado negativamente en la afluencia de turistas.
El economista Matías Surt, de la consultora Inveq, subrayó que esta transformación abrupta ha llevado a una pérdida significativa de turismo receptivo. Las estadísticas revelan que la llegada de visitantes internacionales cayó de más de 6,5 millones a aproximadamente 5,4 millones, lo que representa un déficit considerable. Este encarecimiento no solo aleja a los turistas del extranjero, sino que también motiva a los argentinos con recursos a optar por destinos fuera del país, afectando aún más el consumo interno de estos servicios.
Además, durante el panel se destacó la competencia desleal que enfrentan las empresas argentinas en comparación con sus pares en países vecinos como Chile y Uruguay. Ignacio Bordón, vicepresidente de la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica de la República Argentina (FEGRA), ilustró la disparidad existente en la estructura de costos. A pesar de que los salarios netos en el sector de comida rápida son comparables en la región, las contribuciones patronales en Argentina son significativamente más altas que en Uruguay y Chile.
Bordón argumentó que el costo adicional que enfrenta un empresario argentino es del 65% sobre el salario neto, en comparación con el 40% en Uruguay y apenas el 30% en Chile. Esta carga tributaria no solo afecta la rentabilidad de las empresas, sino que también se traduce en precios más altos para los consumidores. En la actualidad, la carga impositiva total en la gastronomía y hotelería en Argentina ronda el 40%, en contraste con menos del 20% en Chile y 30% en Uruguay.
La situación se complica aún más al considerar que la industria de la hotelería y la gastronomía es un gran generador de empleo y requiere inversiones significativas. A medida que los costos se disparan debido a la presión fiscal y la caída del consumo, los empresarios se ven obligados a replantear sus estrategias comerciales. La necesidad de una reconversión tecnológica se vuelve imperiosa para adaptarse a un entorno que exige mayor eficiencia y competitividad.
Frente a este panorama, la comunidad empresarial del sector se encuentra en la búsqueda de soluciones que permitan no solo sobrevivir, sino también prosperar en un contexto económico desafiante. La colaboración entre el sector privado y el Estado se vuelve crucial para fomentar un ambiente que propicie el crecimiento y la sostenibilidad de la hotelería y la gastronomía en Argentina, sectores que son vitales para la economía nacional.



