La reciente decisión de Mauricio Macri de revitalizar el PRO en el norte argentino se presenta como una estrategia clave en su intento de diferenciarse del actual presidente Javier Milei. Este relanzamiento surge en un contexto donde el partido aún enfrenta las secuelas de una significativa pérdida de dirigentes que se han sumado a La Libertad Avanza desde el año pasado. La reconstrucción del PRO avanza en la región del NOA, aunque enfrenta desafíos diversos en cada una de las provincias involucradas: Tucumán, Salta y Catamarca.

En Tucumán, el PRO se encuentra bajo una intervención que está a cargo de Gabriel Santillán, un diputado provincial de Santiago del Estero. Santillán continuará en su rol con el objetivo de reorganizar el espacio en un plazo que no debería exceder los 60 días. La intención es competir en las elecciones de 2027 con un sello propio, evitando por el momento cualquier alianza formal con La Libertad Avanza. Este enfoque busca fortalecer las bases del partido y consolidar su identidad, algo que se ha visto comprometido en el contexto actual.

Benjamín Terraf, concejal en Tafí Viejo y referente de la Fundación Pensar, expresó que su prioridad es que el partido vuelva a la normalidad a la brevedad, ya sea a través de elecciones o por consenso. Terraf ha notado un renovado interés entre los dirigentes del PRO para participar en la reconstrucción del partido tras la decisión de Macri de marcar diferencias con la gestión actual. En este sentido, reflexionó sobre el modelo de gestión del gobierno nacional, señalando que es insostenible y que el PRO está comprometido con un enfoque diferente que no implique recortes drásticos en áreas esenciales como la educación y la salud.

La situación del PRO en Tucumán se complica aún más con la presencia de dirigentes que han optado por unirse a LLA, ocupando cargos en organismos nacionales y realizando actividades proselitistas en la provincia. Un caso notable es el de Alejandro Trápani, quien lidera la ANSES local. Ante esta situación, Terraf mencionó que se evaluarán posibles expulsiones, según lo estipulado en la normativa interna del partido, pero que estas decisiones se tomarán en su debido momento.

Por otro lado, el PRO en Salta enfrenta una crisis interna que podría definir su rumbo antes de que Macri logre consolidar su liderazgo en la región. La disputa entre diferentes líneas internas del partido ha generado tensiones que podrían obstaculizar sus planes de reestructuración. Una de las figuras más emblemáticas de esta crisis es Agustina Álvarez Eichele, concejala de la capital salteña, quien decidió abandonar el PRO para unirse a LLA, justificando su decisión por un tema de coherencia política.

Esta situación ha desatado un debate interno en el PRO salteño sobre cómo manejar las deserciones y la cohesión del partido. Álvarez Eichele, que había criticado en el pasado al espacio libertario, se encuentra ahora en el centro de la polémica y su salida resalta las dificultades que enfrenta el PRO en su intento de consolidarse como una alternativa viable para las elecciones de 2027. La combinación de estos factores en Tucumán, Salta y Catamarca plantea un escenario complejo para el PRO, que deberá navegar con astucia las aguas turbulentas de la política regional para recuperar su influencia y relevancia en el futuro.

Con la mirada puesta en el futuro, la reestructuración del PRO en el NOA se convierte en un experimento crucial que podría determinar no solo el destino del partido en la región, sino también su papel en el panorama político nacional. La capacidad de Macri y su equipo para unificar al partido y atraer nuevamente a los dirigentes que se alejaron será fundamental para lograr un impacto significativo en las próximas elecciones.