El ex presidente Mauricio Macri expresó su preocupación por la situación fiscal actual del país, al considerar que el equilibrio alcanzado por el gobierno de Javier Milei es de baja calidad. Según Macri, este equilibrio se traduce en una incapacidad para invertir en infraestructura, lo que a su vez afecta el desarrollo y la reducción de la pobreza. Estas declaraciones fueron realizadas durante su participación en la Convención Anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), que tuvo lugar en La Rural, Buenos Aires, donde se reunió con empresarios del sector.

Durante su intervención ante un auditorio repleto, el líder del PRO reconoció los logros del gobierno actual en términos de equilibrio fiscal, pero subrayó que esta situación no es suficiente para garantizar un crecimiento sostenible. "Este gobierno ha hecho algo muy importante y en muy poco tiempo, que es lograr un equilibrio fiscal", admitió. Sin embargo, Macri enfatizó que un país que no puede reinvertir en su infraestructura se encuentra en un proceso de descapitalización peligrosa. Este análisis pone de manifiesto la necesidad de un enfoque más integral que no se limite a ajustes superficiales.

En este marco, el ex mandatario planteó la urgencia de avanzar hacia lo que denominó una "reforma de segundo orden". Esta propuesta apunta a profundizar las reformas económicas existentes para crear un entorno más propicio para la inversión. "Con este nivel de presupuesto y de gasto fijo y rígido, no se vislumbra espacio alguno para la inversión que impulse el crecimiento", remarcó. Macri también sugirió que la inteligencia artificial podría ser una herramienta clave para llevar a cabo una reingeniería del gasto público que permita optimizar recursos.

Macri no escatimó en críticas hacia las restricciones que, a su juicio, obstaculizan la inversión privada en el país. En particular, hizo hincapié en la permanencia del cepo cambiario, que, según él, sigue generando incertidumbre en el ámbito empresarial. "Aún hoy, por distintas razones, no nos podemos sacar de encima el cepo, porque para el mundo empresario sigue existiendo", afirmó. Esta situación, en combinación con las retenciones a las exportaciones, representa un desafío significativo para el desarrollo económico.

El ex presidente también se refirió a la necesidad de que la estabilidad de los programas económicos no dependa exclusivamente de líderes individuales. "Un caudillo está hoy y no está mañana, y menos en un sistema democrático tan pendular como el que tenemos en la región", advirtió, sugiriendo que se requiere un marco institucional robusto que garantice la continuidad de las políticas económicas, independientemente de los cambios de gobierno.

Finalmente, Macri identificó tres déficits estructurales que, a su entender, han contribuido al estancamiento económico de Argentina durante décadas. Estos déficits abarcan la fragilidad institucional, la falta de inversión en infraestructura y las restricciones al crecimiento del sector privado. A medida que el país enfrenta estos desafíos, las palabras de Macri resuenan como un llamado a la acción para que se implementen cambios significativos que permitan a Argentina avanzar hacia un futuro más próspero y sostenible.