Luis Secco, director de Perspectivas Económicas, ha manifestado que el panorama macroeconómico de Argentina se encuentra en constante revisión, enfatizando que la falta de consistencia en las políticas económicas puede encarecer las transiciones. Secco, quien fue asesor económico durante la presidencia de Fernando de la Rúa, sostiene que la corrección de los precios relativos aún no se ha completado, y que la cuarta fase del programa económico oficial crea confusión. Además, la incertidumbre en variables esenciales como el tipo de cambio, los salarios y la apertura del mercado ha llevado a que muchas decisiones de inversión queden en un estado de espera, lo que podría tener serias repercusiones en el futuro económico del país.

El economista, que también se desempeñó como Economista Jefe en el Estudio Miguel Ángel Broda y Asociados, ha notado un cambio en la perspectiva de los grandes inversores. Según Secco, anteriormente, el eje central de atención era la elección de medio término, pero ahora esa mirada se ha extendido hasta el año 2027. Este cambio en el horizonte de toma de decisiones revela un clima de incertidumbre que podría dificultar la reactivación económica, ya que los inversores parecen estar adoptando un enfoque más cauteloso ante la inestabilidad actual.

Secco también ha expresado su preocupación por la inflación, afirmando que no disminuirá tan rápidamente como espera el gobierno. Según su análisis, continúan existiendo presiones inflacionarias derivadas de factores externos, así como del costo de la energía y un esquema cambiario que sigue siendo restrictivo. La combinación de estos elementos complica aún más la capacidad del gobierno para controlar la inflación, lo que podría llevar a una situación de estancamiento prolongado en la economía.

En una reciente entrevista, se abordó el tema de la inflación, que en marzo alcanzó un 3,4% y cuya acumulación anual casi iguala las proyecciones oficiales para todo 2026. Secco opina que es poco probable que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) logre caer por debajo del 2% en el corto plazo. Atribuye esta dificultad a varios factores, incluyendo los efectos persistentes de la inflación acumulada, el impacto del shock externo en los precios de la energía y el transporte, y la modificación de las expectativas inflacionarias.

El economista también comentó sobre las expectativas de reacomodamiento de precios relativos que se habían anticipado en las primeras etapas del programa económico. Sin embargo, al llegar a la cuarta fase, Secco observa que las condiciones no son las esperadas. Este fenómeno se debe a que aún hay precios que requieren corrección, lo que conlleva a que la inercia inflacionaria sea más elevada. A medida que aumentan los precios que deben ajustarse, se genera una presión adicional sobre la economía, exacerbada por el impacto del shock externo.

Otro aspecto crítico que Secco señala es la situación del dólar. En la cuarta fase del programa, se esperaba que el tipo de cambio no se apreciara, y se había planteado un esquema de bandas ajustadas por inflación. Sin embargo, el dólar ha venido experimentando una apreciación constante, a contracorriente de lo que ocurre en otros países que están enfrentando condiciones similares. Argentina, que se presenta como un exportador de energía, sigue pendiente de la corrección del precio del gas, un aspecto crucial que afecta la estabilidad fiscal y económica del país. La falta de ajustes en este sector puede tener consecuencias graves para la recuperación económica a largo plazo.