Los recientes movimientos en el Senado reflejan un cambio significativo en la dinámica política de Argentina, donde los gobernadores están ganando cada vez más poder a expensas de los partidos tradicionales. Los cambios en las bancadas y la formación de nuevos interbloques han debilitado la presencia de los grandes partidos, que enfrentan una creciente falta de liderazgo y una dispersión de sus figuras hacia alianzas alternativas.
Entre los eventos recientes más destacados se encuentra la incorporación de Luis Juez al bloque de La Libertad Avanza, llevando a este grupo a contar con un total de 21 senadores. Por su parte, el oficialismo de Javier Milei se posiciona como un actor clave en este nuevo escenario político. Además, tres senadores peronistas han decidido abandonar el interbloque liderado por José Mayans, dejando al Partido Justicialista en una situación complicada, con su menor cantidad de bancas desde el regreso a la democracia.
La escisión liderada por Carolina Moisés, Sandra Mendoza y Guillermo Andrada, quienes formaban parte de Convicción Federal, marca un punto de inflexión en la estrategia del peronismo. Estos senadores buscan distanciarse del control más ortodoxo del kirchnerismo y, al mismo tiempo, ofrecen una alternativa que podría resultar crucial para el futuro legislativo. La elección de Carolina Moisés como vicepresidenta del Senado, propuesta por Patricia Bullrich, resalta el impacto inmediato de esta fractura, que podría reformular las alianzas en el Congreso y alterar el equilibrio de poder en los próximos meses.



