En un contexto político tenso, un grupo de aproximadamente treinta líderes políticos colombianos, en su mayoría pertenecientes a la oposición, han manifestado su preocupación por las declaraciones del presidente Gustavo Petro y del excandidato oficialista Iván Cepeda, quienes han puesto en duda el resultado de las elecciones presidenciales del 21 de junio, donde Abelardo de la Espriella resultó victorioso. En una carta de tres páginas, estos políticos señalan que las actitudes de Petro y Cepeda son "abiertamente antidemocráticas" y advierten sobre el riesgo de una crisis institucional en el país si se continúa por este camino.

En la misiva, exministros de distintas carteras como José Antonio Ocampo, Juan Camilo Restrepo, Cecilia López y Alejandro Gaviria, entre otros, expresan su desacuerdo con las insinuaciones de fraude electoral. Aseguran que las elecciones fueron llevadas a cabo de manera admirable, un hecho que también fue respaldado por misiones internacionales de observación y gobiernos extranjeros. Este respaldo internacional refuerza la legitimidad del proceso electoral y pone de relieve la gravedad de poner en duda los resultados.

Los firmantes de la carta también critican la reciente propuesta de Cepeda sobre la "desobediencia civil", argumentando que esta estrategia podría resultar en una deslegitimación del nuevo presidente, además de generar un ambiente propenso a la violencia. Sostienen que la doble nacionalidad de Cepeda, quien posee tanto la nacionalidad colombiana como la estadounidense, no debería ser utilizada como un pretexto para cuestionar la validez de la elección y que, al contrario, puede abrir la puerta a conflictos sociales serios. "La desobediencia civil, aun presentada como pacífica, no es legal ni conveniente para la estabilidad democrática del país", afirman.

La carta también incluye un mensaje directo a Abelardo de la Espriella, instándolo a actuar como un símbolo de unidad nacional y a gobernar para todos los colombianos. Se le recuerda que la paz y el bienestar colectivo dependen del comportamiento responsable y pacífico de cada ciudadano. En este sentido, se hace un llamado a la clase política a dejar de lado sus diferencias y dar un ejemplo de responsabilidad y compromiso con la democracia.

Aunque los firmantes reconocen que la posesión de una doble nacionalidad no es incompatible con el ejercicio del cargo presidencial, advierten que puede generar complejidades en términos de conflictos de interés. "Colombia y Estados Unidos tienen intereses distintos que deben ser protegidos", recalcan. Se sugiere que De la Espriella podría considerar renunciar a su nacionalidad estadounidense, haciendo eco de la política "Colombia primero", en un guiño a la retórica de la administración Trump. Este aspecto de su biografía ha sido utilizado por Cepeda como parte de su argumento para proponer la desobediencia civil, al señalar que la falta de claridad sobre la relación de De la Espriella con el gobierno estadounidense suscita dudas sobre su compromiso con el país.

Finalmente, la carta cuenta con el respaldo de figuras relevantes, incluyendo a Juan Daniel Oviedo, excandidato a la vicepresidencia, así como a intelectuales como Moisés Wasserman y Eduardo Pizarro. Este pronunciamiento colectivo refleja no solo la preocupación por el futuro inmediato de la democracia en Colombia, sino también la necesidad de un diálogo constructivo entre las distintas fuerzas políticas para evitar la polarización y promover un clima de estabilidad y paz en el país.