En el marco de las elecciones generales que se llevaron a cabo en Perú el pasado domingo, la misión de observación electoral de la Unión Europea (UE) no encontró evidencias de irregularidades, a pesar de los significativos retrasos en la apertura de algunos centros de votación. La eurodiputada italiana Annalisa Corrado, quien encabeza la misión, declaró a medios locales que, aunque se reportaron demoras de hasta cinco horas en ciertos locales de Lima, no se habían recibido denuncias sobre irregularidades que pudieran comprometer el proceso electoral.
Corrado expresó su comprensión hacia los votantes que enfrentaron largas esperas, pero enfatizó que hasta el momento no había indicios de irregularidades que pudieran afectar la legitimidad de los comicios. "Hemos observado algunos retrasos en la ciudad de Lima, especialmente relacionados con problemas logísticos y de material electoral, pero esto no implica un fraude", subrayó la representante de la UE, quien se mostró optimista respecto al desarrollo de la jornada electoral.
Uno de los aspectos notables de estas elecciones fue la ampliación del horario de votación, que ahora se extiende de 7:00 a 17:00 horas locales, en lugar del horario tradicional de 8:00 a 16:00. Esta modificación fue sugerida por misiones de observación internacional en procesos anteriores, buscando facilitar la participación ciudadana. Sin embargo, a pesar de este cambio, varios centros de votación se encontraron sin el material necesario para iniciar la jornada, lo que generó frustración entre los votantes y cuestionamientos sobre la eficacia de la organización electoral.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) reconoció en un comunicado que los retrasos se debieron a fallas en la entrega del material electoral por parte de la empresa contratada, y prometió que los suministros llegarían a más tardar a las 8:00 horas locales. A pesar de esta promesa, a medida que avanzaba la mañana, muchos locales continuaban sin abrir, lo que llevó a la ONPE a enfrentar críticas sobre su capacidad de gestión en un evento de tal magnitud.
Entre los candidatos, el ultraconservador Rafael López Aliaga no tardó en expresar su preocupación respecto a la situación, insinuando que los retrasos podrían ser parte de un intento de fraude electoral. López Aliaga, que había amenazado previamente al jefe de la ONPE, Piero Corvetto, sugirió que la falta de material en centros donde supuestamente contaba con un fuerte respaldo podría ser intencionada. Sin embargo, el presidente interino José María Balcázar desestimó tales acusaciones, reafirmando su confianza en la integridad del proceso a pesar de las dificultades logísticas.
La misión de observación de la UE, que llegó a Perú a finales de febrero con un contingente de 150 observadores distribuidos por las 25 regiones del país, tiene como objetivo garantizar la transparencia y la legitimidad de los comicios. Su presencia es fundamental en un contexto donde la desconfianza en las instituciones electorales ha sido un tema recurrente, y su evaluación podría influir en la percepción pública sobre la validez de los resultados.
En resumen, mientras que los comicios peruanos enfrentaron desafíos logísticos considerables, la misión de la UE ha indicado que no hay pruebas de irregularidades que puedan comprometer la integridad del proceso. Sin embargo, el clima de desconfianza alimentado por ciertas declaraciones de candidatos podría tener repercusiones en la política peruana a corto y mediano plazo, planteando interrogantes sobre la gestión electoral en el futuro.



