Santiago de Chile, 30 de junio. En un contexto económico desafiante, la tasa de desempleo en Chile ha llegado al 9,4% durante el mes de mayo, marcando un aumento de 0,5 puntos porcentuales en comparación con el mismo mes del año anterior. Esta cifra, revelada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), representa el nivel más elevado desde junio de 2021, cuando el país enfrentaba las severas restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19 y la desocupación alcanzaba un 9,5%.
La reciente alza en el desempleo se debe a un crecimiento de la fuerza laboral del 1,3%, que ha superado el incremento en el número de personas empleadas, que solo creció un 0,8%. Esta disparidad ha llevado a que el número total de desocupados supere las 980.000 personas, con un impacto notable en la población femenina, cuya tasa de desocupación se sitúa en un alarmante 10,5%. Estos datos ponen de manifiesto las dificultades que enfrenta el mercado laboral chileno, especialmente para las mujeres, quienes históricamente han enfrentado mayores barreras de acceso al empleo.
El INE también informó que la tasa de participación laboral se ha establecido en un 62,4%, lo que representa un incremento de 0,2 puntos porcentuales en el último año. Sin embargo, la tasa de ocupación ha mostrado un ligero decrecimiento, alcanzando un 56,5%, lo que sugiere que aunque más personas están buscando trabajo, no necesariamente logran ser empleadas. Este fenómeno plantea interrogantes sobre la calidad de los empleos disponibles y la capacidad del mercado laboral para absorber a la creciente población activa.
La informalidad laboral ha alcanzado un preocupante 27%, con un incremento del 1% en el último año. Este aumento en la informalidad es un indicador de las múltiples dificultades que enfrenta la economía chilena, donde muchos trabajadores se ven obligados a aceptar empleos sin las garantías y protecciones que ofrece un trabajo formal. La informalidad no solo afecta a los trabajadores, sino que también impacta negativamente en la recaudación fiscal y en la estabilidad económica del país.
El ministro de Economía, Daniel Mas, ha calificado la situación del desempleo como un "verdadero drama social". En respuesta a estos datos preocupantes, el Gobierno de José Antonio Kast ha afirmado que está actuando con urgencia para desbloquear proyectos de inversión y mejorar la gestión de permisos ambientales y sectoriales. Estas medidas buscan reactivar la economía y fomentar la creación de empleo formal, una necesidad apremiante en el contexto actual.
El Gobierno también está impulsando una megarreforma económica y tributaria, considerada el proyecto insignia de la administración actual. Se espera que esta reforma contribuya a elevar el crecimiento económico y a generar nuevas oportunidades laborales. Sin embargo, estas iniciativas no están exentas de controversia y han generado un intenso debate en el Parlamento, donde su aprobación enfrenta múltiples obstáculos.
A la par de estos datos de desempleo, la actividad económica en el país también ha mostrado signos de debilidad. En abril, se registró una caída interanual del 1,2%, el peor desempeño en los últimos tres años. En este contexto, el Banco Central de Chile ha moderado sus expectativas de crecimiento para el año en curso, pronosticando que el Producto Interno Bruto (PIB) se expandirá entre un 1% y un 1,75% en 2026. Estos datos reflejan un panorama incierto para la economía chilena, lo que genera preocupación entre analistas y ciudadanos sobre el futuro inmediato del mercado laboral y la reactivación económica en el país.



