La masacre de My Lai, ocurrida el 16 de marzo de 1968, se erige como uno de los episodios más trágicos y oscuros de la intervención estadounidense en Vietnam. En este ataque, más de 500 civiles, incluidos ancianos, mujeres y niños, fueron asesinados por las fuerzas militares de Estados Unidos en la aldea de My Lai, en la provincia de Quang Ngai. A pesar de que no se reportaron bajas entre las fuerzas del Vietcong, la devastación causada a la población civil fue devastadora.

La operación, liderada por el capitán Ernest Medina y llevada a cabo por la 11ª Brigada de Infantería, se justificó bajo el pretexto de una "búsqueda y destrucción" de guerrilleros. Sin embargo, los informes de inteligencia que llevaron a la acción resultaron ser erróneos. Cuando las tropas estadounidenses llegaron, el lugar estaba desprovisto de combatientes, y solo encontraron a un grupo de civiles aterrados. A pesar de las instrucciones del capitán Medina, que indicaban tratar a cualquier persona como potencial enemigo, la realidad era que los habitantes de My Lai eran, en su mayoría, víctimas indefensas.

El encubrimiento de este horrendo acto se intentó mantener durante un año y medio, hasta que la prensa expuso la verdad detrás de la masacre. De los veintitrés militares llevados ante la justicia, solo el teniente William Calley fue condenado, aunque recibió un indulto casi inmediato del presidente Nixon. Hoy, más de cinco décadas después, el recuerdo de My Lai sigue siendo un símbolo de la brutalidad de la guerra y la necesidad de recordar y reflexionar sobre los horrores del pasado.