La ministra de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Yvette Cooper, anunció que el gobierno británico destinará más de 5 millones de libras esterlinas (alrededor de 5,8 millones de euros) para asistencia humanitaria en Líbano. Esta ayuda se distribuirá a través de organizaciones como la Cruz Roja, el Fondo Humanitario de Naciones Unidas y el Programa Mundial de Alimentos, con el objetivo de atender las necesidades básicas de miles de personas que se encuentran desplazadas y en situaciones de vulnerabilidad.

Cooper calificó de "totalmente inaceptable" el desplazamiento forzado de cientos de miles de libaneses a consecuencia de los ataques israelíes. La funcionaria expresó su preocupación por la crisis humanitaria que se agudiza en la región, destacando el alto número de víctimas civiles y los desplazamientos masivos que ha generado el conflicto. Además, advirtió sobre el riesgo de una posible escalada de hostilidades que podría afectar aún más a la población civil.

La ministra británica también condenó enérgicamente los ataques llevados a cabo por Hezbolá contra Israel, instando a que cesen de inmediato para evitar que el pueblo libanés se vea arrastrado a un conflicto que no desea. Cooper reafirmó el compromiso del Reino Unido de apoyar al gobierno y a las Fuerzas Armadas libanesas en su responsabilidad por la seguridad nacional, enfatizando la necesidad de concentrar la atención internacional en la amenaza que representa Hezbolá y en la protección de la población civil en el país.