El último informe de la consultora Orlando Ferreres & Asociados ha revelado que la industria manufacturera argentina experimentó en febrero una caída interanual del 7,9%, marcando el descenso más significativo en los últimos 20 meses. Este retroceso se enmarca en un contexto de crisis prolongada, donde el sector industrial se ha visto severamente afectado por las políticas económicas implementadas por el Gobierno, lo que ha llevado a que la manufactura se convierta en el área más perjudicada de la economía nacional.
La caída del Índice de Producción Industrial (IPI) es alarmante y refleja un deterioro en la actividad productiva que no se veía desde junio de 2024. Este descenso no solo afecta a la producción general, sino que se manifiesta en sectores específicos que han sufrido descensos aún más pronunciados. En particular, la fabricación de maquinaria y equipo se desplomó un 23,9%, mientras que la producción de plásticos y alimentos también se vio gravemente afectada, con caídas del 16,9% y 16,3%, respectivamente.
Dentro de la categoría de alimentos, los datos son igualmente preocupantes. La producción de aceites se redujo en un 22,5%, mientras que la carne bovina y los pollos sufrieron descensos del 10,7% y 4,8%. Este panorama desalentador pone de relieve cómo la crisis económica ha impactado en los sectores más esenciales de la industria, dificultando el acceso a productos básicos y afectando la disponibilidad en el mercado interno.
Además, otras áreas como la producción de textiles y minerales no metálicos, vinculados a la demanda del sector de la construcción, también mostraron variaciones negativas. Por otro lado, algunas actividades como la refinación de petróleo, las industrias metálicas básicas y la producción farmacéutica han logrado mejoras, aunque estas son insuficientes para contrarrestar el panorama general de la industria.
A nivel mensual, el IPI se contrajo un 2,7%, aunque en el acumulado de los dos primeros meses del año se registró una ligera mejora del 0,7% en comparación con el cierre de 2025. Sin embargo, esta mejora parece ser más un espejismo que una señal de recuperación. La serie desestacionalizada de la consultora también ha mostrado su peor dato desde junio de 2024, lo que sugiere que el camino hacia la reactivación industrial aún es incierto.
Desde la consultora Ferreres se advierte que la recuperación de la industria no es inminente. La dependencia de un incremento en los ingresos reales de las familias es fundamental para que la manufactura pueda retomar su curso. Actualmente, los ingresos siguen en niveles deprimidos, lo que limita la capacidad de consumo y, por ende, la demanda de productos industriales. Sin un cambio en esta dinámica, el sector continuará enfrentando serios desafíos en el corto y mediano plazo, lo que repercutirá en el empleo y la economía en general.



