La Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) se encuentra en la antesala de una decisión crucial en su reunión de política monetaria, programada para este miércoles. Se anticipa que el organismo mantendrá las tasas de interés en su rango actual de 3,50% a 3,75%, lo que no sorprende a los analistas del mercado. Esta decisión se toma en un contexto marcado por la incertidumbre económica y la reciente escalada de tensiones geopolíticas, que han influido notablemente en las proyecciones de inflación y crecimiento.
Uno de los puntos más destacados de esta reunión será la conferencia de prensa que ofrecerá Jerome Powell, actual presidente de la Fed. Este evento podría ser uno de los últimos bajo su dirección, ya que se espera que Kevin Warsh asuma el cargo el próximo 15 de mayo. A pesar de las dudas iniciales sobre la capacidad de Warsh para obtener los votos necesarios en el Congreso, las últimas semanas han mostrado un giro favorable, especialmente tras el cierre de la investigación del Departamento de Justicia sobre Powell, que era un requisito para que el senador Thom Tillis, líder del Partido Republicano, apoyara a su sucesor.
La herramienta FedWatch del CME Group revela que los mercados están prácticamente seguros de que no habrá cambios en la política monetaria estadounidense en esta reunión. Este consenso se produce en un contexto caracterizado por el aumento de las presiones inflacionarias, particularmente impulsadas por el conflicto en Irán, que ha hecho que el precio del crudo Brent se dispare cerca de un 50% desde que estalló la guerra. Las consecuencias de este aumento en los precios del petróleo podrían complicar aún más el panorama económico, justo cuando se esperaba que la Fed comenzara a considerar recortes en las tasas.
Las proyecciones inflacionarias para el índice de precios PCE, el indicador preferido por la Fed, también han sido ajustadas al alza. Las estimaciones ahora sitúan la inflación en un 3,7% anual para el segundo trimestre, un 3,4% para el tercero y un 3,2% para el cuarto. Estos datos son aproximadamente 30 puntos básicos superiores a lo que se preveía a fines de marzo, lo que indica una tendencia preocupante en el comportamiento de los precios.
El gobernador de la Fed, Christopher Waller, ha lanzado advertencias sobre el riesgo de que la inflación elevada se convierta en un fenómeno persistente en la economía estadounidense. Según Waller, la prolongación de los altos precios de la energía y el bloqueo del estrecho de Ormuz podrían incrementar las probabilidades de que la inflación elevada se integre en una amplia gama de productos y servicios. Esta situación subraya la complejidad que enfrenta la Fed al tratar de equilibrar el crecimiento económico y la estabilidad de precios.
El cambio en las expectativas también se ha reflejado en las encuestas realizadas entre economistas. Un sondeo de Reuters, llevado a cabo entre el 17 y el 21 de abril, revela que 56 de 103 especialistas creen que las tasas se mantendrán estables hasta al menos finales de septiembre. Este dato contrasta con la percepción de hace solo un mes, cuando casi el 70% de los encuestados esperaba al menos una reducción de tasas en ese mismo período. Más sorprendente es el hecho de que casi un tercio de los analistas anticipa que las tasas no variarán hasta 2026, duplicando la cifra de la medición anterior, lo que demuestra un cambio significativo en el panorama económico esperado.



