La familia de Imran Jan, el encarcelado líder opositor y ex primer ministro de Pakistán, presentó una denuncia por desacato ante el Tribunal Supremo contra el Gobierno del país. La acusación se originó en la decisión de hospitalizar al dirigente en un centro médico público, pese a que la Justicia había ordenado inicialmente su traslado a una institución privada.
El martes, un tribunal integrado por tres jueces dispuso que Jan fuera trasladado desde la cárcel de Adiala al hospital privado Shifa International, en Islamabad, para someterse a un examen médico. Sin embargo, las autoridades lo ingresaron en el Instituto Pakistaní de Ciencias Médicas (PIMS), un establecimiento público. Según la familia, en ese centro el dirigente no tiene acceso a su médico personal.
La denuncia fue presentada por Uzma, hermana de Jan, y apunta, entre otros funcionarios, al primer ministro Shehbaz Sharif, al ministro de Justicia, Azam Nazir Tarar, y al ministro de Información, Ataulá Tarar. “Las instrucciones en las órdenes judiciales del 18 de agosto eran claras, inequívocas y perfectamente cumplimentables”, sostiene el escrito sobre la hospitalización del ex primer ministro.
Jan cumple condena por numerosos casos de corrupción, acusaciones que rechaza y que considera parte de una persecución política orquestada por el Gobierno paquistaní y Estados Unidos. El ex primer ministro conserva el respaldo de millones de seguidores en todo el país. Por su parte, el Gobierno sostuvo que la decisión de ingresarlo en el PIMS estuvo motivada por la magnitud de la protesta organizada por sus simpatizantes.



