La crisis actual en Oriente Medio, especialmente en el estrecho de Ormuz, se presenta como una oportunidad significativa para los países productores de petróleo en Latinoamérica, entre ellos Venezuela. Un reciente análisis elaborado por la consultora Rystad Energy destaca que, si los precios del barril de petróleo se mantienen en torno a los 100 dólares, se podría desbloquear un incremento de hasta 2,1 millones de barriles diarios (mbd) de crudo en toda la región sudamericana hacia mediados de la década de 2030.
Rhadika Bansal, analista de petróleo y gas en Rystad, subraya que las cadenas de suministro global están peligrosamente concentradas en el estrecho de Ormuz. Esta situación no solo ha elevado los precios del petróleo, sino que también ha puesto de relieve la capacidad de Sudamérica para convertirse en un proveedor alternativo esencial en el mercado energético mundial. La analista afirma que la región presenta ventajas competitivas en términos de escala, calidad geológica y una relativa estabilidad política, justo cuando el mundo busca diversificar sus fuentes de suministro.
La principal fuente de crecimiento en la producción de petróleo en Sudamérica se encuentra en los proyectos offshore en Brasil, Guyana y Surinam. La aceleración de estos proyectos podría contribuir con más de 1 mbd de petróleo equivalente en la próxima década. Sin embargo, Bansal enfatiza la necesidad de tomar decisiones de inversión definitivas y evitar la expansión de activos existentes para maximizar este potencial.
Además de estos tres países, Venezuela ha resurgido en el panorama global del petróleo. La reciente captura del presidente Nicolás Maduro ha reavivado la conversación sobre la oferta venezolana, especialmente ante la disminución de crudos agrios y medianos a pesados provenientes de Oriente Medio. Según el informe de Rystad, en un contexto de precios de 100 dólares por barril, Venezuela podría incrementar su producción en 910.000 barriles por día para 2035, con un 57% de esta producción proveniente de campos en las provincias del Este y del Oeste, donde los costos operativos son notablemente bajos, entre 7 y 8 dólares por barril.
Por otro lado, la formación de Vaca Muerta en Argentina se perfila como uno de los motores de crecimiento más dinámicos en la región. Las proyecciones indican que podría alcanzar una producción de 1 mbd al final de la década, con China como el principal destino de exportación, comenzando envíos regulares a partir de 2027. Esto no solo fortalecería la posición de Argentina en el mercado energético, sino que también podría tener un impacto significativo en su economía.
Rystad ha revisado al alza su pronóstico del precio promedio del crudo para 2026, elevándolo de 60 a 89 dólares por barril, debido al cierre del estrecho de Ormuz. Este cambio en las expectativas implica que, si se mantienen los niveles actuales de producción, los ingresos gubernamentales en Sudamérica podrían aumentar en aproximadamente 43.000 millones de dólares este año en comparación con sus proyecciones iniciales. Esto resalta la importancia de los hidrocarburos en las finanzas públicas de países desde Brasil hasta Venezuela, consolidando aún más su rol en la economía de la región.



