En una reciente actividad de campaña en Lima, la candidata presidencial peruana Keiko Fujimori expresó su preocupación por el estado actual del país, afirmando que, a pesar de contar con un presupuesto ocho veces superior al de la década de 1990, Perú enfrenta un abandono estatal alarmante. Este pronunciamiento se realizó en el populoso distrito de San Juan de Lurigancho, donde Fujimori se reunió con un grupo de madres de familia, resaltando la necesidad urgente de políticas públicas que atiendan sus demandas.

Fujimori, que busca llegar a la presidencia en la segunda vuelta electoral, subrayó que las cifras de financiamiento no se traducen en una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos. Aseguró que, si bien el país dispone de recursos significativos, la realidad muestra un estado ineficaz que no logra atender las necesidades básicas de la población. Esta afirmación pone de relieve la desconexión entre los números macroeconómicos y la vivencia cotidiana de los peruanos.

La candidata, que competirá en la segunda vuelta contra un candidato de la izquierda o un ultraderechista, remarcó que su enfoque estará centrado en las madres de familia, quienes a menudo son el pilar de sus hogares y comunidades. Fujimori hizo un llamado a priorizar las políticas públicas que beneficien a este sector, que enfrenta múltiples desafíos en el contexto actual. En su visión, el abandono de las políticas dirigidas a las mujeres y sus familias ha sido una de las principales falencias de los gobiernos recientes.

Durante su recorrido por diversas ciudades de la Amazonía, donde obtuvo un respaldo significativo en la primera vuelta, la candidata mencionó que la recepción por parte de la población fue de gratitud hacia su padre, Alberto Fujimori, quien, según ella, fue el único presidente que realmente se ocupó de las comunidades más alejadas. Esta referencia a su legado busca reforzar su imagen como una continuadora de políticas que beneficien a las zonas más vulnerables del país.

En un posible gobierno, Fujimori prometió revitalizar los comedores populares y las ollas comunes, impulsadas principalmente por mujeres en situaciones precarias. Además, anunció un bono mensual de 500 soles (aproximadamente 145 dólares) para reconocer el trabajo que estas mujeres realizan en sus comunidades. Esta propuesta busca no solo ofrecer un alivio económico, sino también empoderar a las mujeres que sostienen a sus familias en medio de la crisis.

En un emotivo momento durante el evento, la candidata recordó a su madre, la excongresista Susana Higuchi, a quien dedicó un "beso al cielo", describiéndola como un ejemplo de fortaleza y resiliencia. Fujimori instó a sus seguidores a continuar la campaña con esperanza y humildad, mientras se acercan las elecciones decisivas. La conexión emocional que busca establecer con el electorado refleja una estrategia orientada a fortalecer su imagen familiar y de cercanía con la ciudadanía.

A medida que se acercan los comicios, el discurso de Fujimori parece centrarse en la crítica a la ineficacia del gobierno actual y en la promesa de un cambio que beneficie a los sectores más necesitados. Sin embargo, la pregunta que persiste entre los analistas es si su propuesta de rescate del Estado será suficiente para convencer a un electorado que ha mostrado una creciente desconfianza hacia la clase política en general.