En la intersección de Hipólito Yrigoyen 2562/78, en el barrio de Balvanera, se alza una de las edificaciones más emblemáticas del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires: la Casa Calise. Este singular edificio, que fue inaugurado en 1911, es un claro exponente del Art Nouveau en la ciudad y se destaca por ser la construcción con la mayor cantidad de esculturas en su fachada. Diseñada por el arquitecto italiano Virginio Colombo, la Casa Calise no solo fascina por su estética, sino que también cuenta con una rica historia que refleja la influencia europea en la arquitectura porteña durante el siglo XX.
La Casa Calise es única en su tipo dentro de Buenos Aires, ya que ningún otro edificio presenta un despliegue ornamental tan variado en su frente. Virginio Colombo, nacido en Milán en 1885, llegó a Argentina en 1906 y dejó una huella indeleble en la arquitectura local. Su trabajo incluye otras notables edificaciones, como la Casa de los Pavos Reales, ubicada en la Avenida Rivadavia al 3200. En la Casa Calise, colaboraron también el escultor Ercole Pasina y el constructor Pedro Ferloni, cuyos nombres están grabados en la fachada, una práctica poco común para la época.
Con 13 estatuas de mujeres, 10 querubines y 12 cabezas femeninas en las ménsulas, la Casa Calise es un compendio del estilo Liberty milanés, que representa la versión italiana del Art Nouveau. Este movimiento artístico, que apareció a finales del siglo XIX, se caracteriza por sus líneas sinuosas, su ornamentación exuberante y su inspiración en la naturaleza. La herrería artística, las figuras femeninas y los elementos florales y orgánicos son distintivos de esta corriente, que tuvo en Colombo a uno de sus principales promotores en Buenos Aires.
Iván Malesani, miembro fundador de la Asociación Art Nouveau de Buenos Aires, ofreció una perspectiva sobre el impacto del Art Nouveau en la ciudad, señalando que este movimiento surgió como una ruptura con los estilos más tradicionales del siglo XIX. Malesani destacó que el Art Nouveau buscó democratizar la belleza y hacer accesible el arte de una manera más inclusiva. La influencia de la naturaleza y el arte japonés se hizo evidente en la forma de trabajar de los arquitectos de la época, quienes adoptaron la línea curva, la asimetría y la exuberancia como sus sellos distintivos.
La Casa Calise es considerada un ejemplo de “Liberty milanés puro”, por la formación de Colombo en su país natal. Sin embargo, el arquitecto también absorbió influencias locales, lo que le permitió desarrollar una propuesta arquitectónica única. La combinación de estilos y técnicas refleja la libertad creativa que tenían los arquitectos en Argentina durante ese período, generando edificaciones que aún hoy sorprenden por su originalidad y belleza.
Inicialmente concebida como una casa de renta, la Casa Calise se convirtió en un hogar para familias de inmigrantes y empresarios en los inicios del siglo XX. Esta tipología arquitectónica fue común en la época, ya que ofrecía espacio y comodidad a aquellos que buscaban establecerse en la ciudad. Actualmente, la Casa Calise no solo es un lugar de residencia, sino que también representa un legado cultural que atrae a turistas y amantes de la arquitectura, quienes se maravillan ante su belleza y su historia.
En resumen, la Casa Calise se erige como un símbolo del patrimonio arquitectónico de Buenos Aires, donde el pasado europeo se encuentra con la identidad local. Con su impresionante fachada y su rica historia, este edificio invita a la reflexión sobre la evolución del arte y la arquitectura en la ciudad, convirtiéndose en un verdadero hito cultural que perdura en el tiempo.



