Los presidentes de Bolivia y Chile, Rodrigo Paz y José Antonio Kast, han manifestado su intención de iniciar una nueva etapa en las relaciones entre ambos países, marcadas por décadas de tensión diplomática. Sin embargo, el primer día de gestión de Kast estuvo marcado por decisiones contradictorias, ya que ordenó el cierre de la frontera con Bolivia y la construcción de barreras físicas para frenar la migración ilegal.
Kast, tras asumir el cargo, firmó varios decretos que refuerzan el control de la frontera norte. Una de sus primeras medidas fue la implementación de una Instrucción Política Nacional de Cierre Fronterizo, que establece la delimitación de áreas vulnerables en la frontera con Bolivia como zona militar. Durante la firma de estos decretos, el presidente instó al jefe del Ejército, Pedro Varela, a colaborar en la edificación de barreras físicas para limitar el ingreso de migrantes.
Las acciones anunciadas también incluyen el aumento de recursos militares en sectores críticos y la mejora de la vigilancia a través de drones y sensores, abarcando las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta. A pesar de que alrededor de 180.266 bolivianos residen en Chile, lo que representa menos del 10% de la población extranjera, la migración informal ha crecido en los últimos años, impulsada por la demanda de mano de obra en el sector agrícola. Las tensiones entre ambos países no solo se centran en la migración, sino también en el contrabando y la delincuencia organizada, lo que complica aún más la relación bilateral.



