José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile la semana pasada, destacando la difícil herencia que recibió y prometiendo un "gobierno de emergencia" enfocado en la seguridad y la economía. En este contexto, el empresariado chileno ha llamado a la cautela, sugiriendo moderar las expectativas de crecimiento para el primer año de gestión, proyectando una expansión del 2,5% debido a la complicada situación internacional y a la limitada disponibilidad fiscal.

El nuevo gobierno ha presentado un plan denominado "Reconstrucción Nacional", que incluye una serie de medidas, como la reducción de impuestos y cambios en la gratuidad educativa. Sin embargo, los analistas han expresado sus preocupaciones sobre la herencia fiscal que enfrenta el país, lo que complica el equilibrio entre reactivar la economía y mantener las cuentas públicas en orden. El flamante ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, advirtió que el Estado cerró 2025 con un déficit significativo, lo que requerirá un estricto ordenamiento financiero.

Entre las propuestas más destacadas se encuentra la disminución de la tasa impositiva corporativa del 27% al 23%, la eliminación del impuesto a las ganancias de capital y la suspensión temporal del IVA a la vivienda durante un año. Estas medidas buscan incentivar la inversión y reactivar sectores como la construcción, que han sufrido una caída en la actividad. El gobierno sostiene que un aumento en la actividad económica resultará en un crecimiento de la recaudación fiscal, aunque los efectos inmediatos de estas reformas podrían ser una reducción en los ingresos del Estado.