J.P. Morgan ha emitido una alerta sobre el impacto que tendría la posible ocupación de la isla de Kharg, en Irán, por parte de Estados Unidos e Israel. Según el informe, esta acción podría llevar al estancamiento de las exportaciones de petróleo iraní y a una drástica reducción de su producción, que podría caer a la mitad. La isla de Kharg, situada a 30 kilómetros de la costa iraní en el Golfo Pérsico, es crucial para el país, ya que procesa el 90% de sus exportaciones de crudo.
La entidad financiera sostiene que un ataque directo a Kharg interrumpiría casi por completo las exportaciones de petróleo de Irán, lo que desencadenaría represalias significativas en el estrecho de Ormuz o contra infraestructuras energéticas en la región. Irán, como el tercer mayor productor de la OPEP, representa aproximadamente el 4,5% del suministro mundial de petróleo, bombeando alrededor de 3,3 millones de barriles diarios de crudo, además de otros líquidos.
Históricamente, durante la crisis de los rehenes en 1979, Estados Unidos optó por no atacar Kharg, mientras que en la guerra entre Irán e Irak, las defensas de la isla se mantuvieron intactas. J.P. Morgan agrega que, aunque Irán ha incrementado sus exportaciones a niveles casi históricos en los días previos a un posible ataque, la infraestructura de Kharg sigue siendo vulnerable, pero resistente a ataques limitados. En este contexto, los precios del petróleo han alcanzado los 119 dólares por barril, impulsados por recortes de producción en varios países de Oriente Medio.



