En una movida estratégica para impulsar la economía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el jefe de Gobierno, Jorge Macri, oficializó la adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y la creación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). Ambas medidas fueron aprobadas por la Legislatura porteña en la última sesión ordinaria y tienen como objetivo primordial atraer capitales, fomentar el empleo formal y fortalecer el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas (pymes) en el distrito.
Durante la promulgación, Macri subrayó la importancia de estas regulaciones, afirmando que buscan consolidar a la Ciudad como el principal destino para la inversión, el emprendimiento y la generación de empleo en Argentina. "Estamos trabajando en la construcción de reglas claras y previsibilidad, además de ofrecer estímulos concretos que acompañen tanto a los grandes proyectos estratégicos como al crecimiento de las pymes. El desarrollo económico de la Ciudad depende de quienes invierten, producen y generan trabajo", enfatizó.
La implementación del RIGI está destinada a garantizar la estabilidad fiscal y ofrecer previsibilidad tributaria a largo plazo para proyectos de gran escala. Este régimen de incentivos fiscales se centrará en sectores clave para la economía local, tales como la tecnología, la infraestructura y el turismo, áreas que han demostrado ser fundamentales para el crecimiento sostenido de la Ciudad. En particular, el régimen de grandes inversiones está reservado para vehículos de proyecto único, que son estructuras específicamente constituidas para la ejecución de estos proyectos, y establece un monto mínimo de inversión de al menos 200 millones de dólares en activos computables.
El proyecto que formaliza la adhesión al RIGI, firmado por la legisladora Pilar Ramírez, describe este régimen como un "instrumento excepcional" destinado a proyectos de magnitud considerable, dada su complejidad y horizonte temporal. Hasta el momento, varias provincias, entre ellas Catamarca, Córdoba, y Mendoza, ya han adoptado este régimen, lo que sugiere una tendencia creciente hacia la implementación de políticas de incentivo en todo el país.
Paralelamente, el Parlamento porteño sancionó el RIMI, una propuesta impulsada por el partido La Libertad Avanza, que se enfoca en brindar apoyo a las pymes y emprendedores locales. Este régimen ofrecerá líneas de financiamiento preferencial a través del Banco Ciudad, así como un esquema de exenciones que se extiende incluso a las microempresas, lo que representa un alivio significativo para este sector.
El RIMI establece un piso mínimo de inversiones de 100 mil dólares y está diseñado para beneficiar a una amplia gama de sectores, incluyendo servicios, comercio, tecnología, gastronomía, construcción, cultura y salud. Los beneficios otorgados por este régimen tendrán una vigencia efectiva de dos años, lo que permitirá a las empresas planificar su crecimiento y expansión con un mayor margen de seguridad.
Es fundamental destacar que el RIMI CABA abarca dos segmentos diferenciados: por un lado, las empresas medianas, tanto nacionales como extranjeras, que estén aprobadas en el RIMI nacional y que demuestren radicación efectiva y actividad productiva en la Ciudad. Por otro lado, también se contempla a las microempresas, lo que refuerza el compromiso del Gobierno porteño con el desarrollo inclusivo y sostenible del tejido empresarial local.



