En un contexto político marcado por la inminente batalla electoral de 2027, el jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Jorge Macri, ha decidido poner el foco en una agenda centrada en políticas de cuidado, que abarca áreas clave como la salud, la educación y el desarrollo humano. Con una proyección de inversión que supera el 50% del presupuesto para el año 2026, Macri busca distanciarse de las propuestas más radicales de los movimientos libertarios, que abogan por un ajuste en el gasto público, y a su vez, competir con el peronismo y el larretismo, que reclaman una atención más profunda hacia los sectores vulnerables de la sociedad.
El mandatario porteño ha comenzado a presentar cifras que respaldan su gestión en términos de gasto en tres ministerios esenciales para la vida cotidiana de los ciudadanos. En particular, las políticas dirigidas a la salud mental, la educación infantil en un contexto dominado por las redes sociales, y el apoyo a las personas en situación de calle son algunos de los ejes que han tomado protagonismo en su agenda. Estas acciones surgen como respuesta a los cambios demográficos y sociales que han afectado a la población en los últimos tiempos, demandando una intervención gubernamental más activa y responsable.
Para hacer frente a las críticas que ha recibido desde el inicio de su gestión, Macri ha endurecido su postura en temas de seguridad, implementando desalojos de viviendas ocupadas y ordenando el espacio público. Esta estrategia busca no solo mejorar la percepción pública de su gobierno, sino también desafiar la narrativa de los libertarios, quienes han ganado terreno en el debate político por su postura en temas de austeridad y ajuste. A través de significativas inversiones, Macri pretende demostrar un compromiso real con las áreas más sensibles y críticas de la vida en la ciudad.
En una reciente visita al Centro TUMO en Núñez, la ministra de Educación, Mercedes Miguel, subrayó la importancia del capital humano en la Ciudad de Buenos Aires, resaltando que actualmente hay 733.000 estudiantes que asisten a clases diariamente. Miguel delineó los principales objetivos de su ministerio, que incluyen la ejecución de más de 7.000 obras educativas y la creación de seis nuevas escuelas, junto con la planificación de otras dos. Se estima que el presupuesto destinado a la educación alcanzará los 3 billones 469 mil millones de pesos en este año, una cifra que refleja el compromiso del gobierno porteño con el bienestar educativo.
Además, se han implementado iniciativas como el programa “Escuelas en Foco” y la reforma de la curricula escolar, que tiene como objetivo promover la alfabetización, reducir el ausentismo y abordar un problema que preocupa a muchas familias: el uso excesivo de teléfonos celulares. Miguel destacó que la Ciudad ha tomado la delantera en la decisión de limitar el uso de smartphones en las aulas, reconociendo los efectos perjudiciales que las redes sociales pueden tener en la salud mental de los jóvenes. Más de 47.000 familias ya han firmado compromisos para retrasar la entrega de dispositivos móviles hasta que los estudiantes terminen la secundaria.
La administración de Macri ha identificado que muchos adolescentes enfrentan lo que se podría describir como una pandemia de ansiedad, derivada del uso compulsivo de las redes sociales. Esta situación no solo impacta en su aprendizaje, sino que también perjudica sus habilidades de interacción social y sus relaciones interpersonales en un momento crucial de su desarrollo. Por lo tanto, el gobierno porteño no solo considera este fenómeno como una cuestión a atender, sino que se compromete a implementar medidas concretas que mitiguen las consecuencias negativas de esta problemática en la salud mental de los adolescentes.
La apuesta de Jorge Macri por una agenda de cuidado representa un intento de reposicionar su gobierno en un terreno donde la sensibilidad social y la atención a las necesidades básicas podrían marcar la diferencia en el próximo ciclo electoral. A medida que se aproximan las elecciones, será fundamental observar cómo se desarrollan estas políticas y si logran efectivamente impactar en la percepción y calidad de vida de los ciudadanos de la Ciudad de Buenos Aires.



