El jueves 19 de octubre, poco después de las 14 horas, se vislumbró una imagen que marcó un hito en la política argentina. Los legisladores de los oficialismos provinciales, incluyendo Misiones, Salta, Catamarca, Tucumán y Santa Cruz, tomaron sus asientos en el Congreso, generando un ambiente de celebración en la Casa Rosada. Esta jornada se convirtió en un momento decisivo para Javier Milei, quien, con el respaldo de los gobernadores, logró avanzar en su agenda legislativa, concretamente en la reforma laboral.

En menos de dos años de gestión, Milei está a un paso de implementar una ley que transformará el panorama laboral del país, a pesar de no contar con mayoría en las cámaras y de no controlar ninguna provincia. Desde la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) hasta la derogación del estatuto del periodista, su coalición, La Libertad Avanza (LLA), se impuso con claridad en cada votación, logrando un amplio respaldo en diversas iniciativas.

Esta victoria no habría sido posible sin la colaboración activa de mandatarios de diferentes vertientes políticas, que, a través de sus representantes en el Congreso, facilitaron el triunfo. Con el panorama legislativo fragmentado y una oposición sin liderazgos claros, los gobernadores jugaron un papel crucial en este desenlace. Desde el bloque Innovación Federal hasta el peronismo, los apoyos llegaron de múltiples frentes, demostrando una dinámica política en la que las alianzas son esenciales para el avance de la agenda del gobierno nacional.