En medio de un clima político agitado, Javier Milei ha transformado al Congreso en un pilar fundamental de su administración. A pesar de sus anteriores críticas a la "casta" política, que lo llevaron a pedir la eliminación de lo que él denominó como "ratas" en el Poder Legislativo, el presidente parece haber reconocido la importancia de este órgano para avanzar en su agenda. En pocas semanas, se han aprobado leyes que llevaban décadas esperando su tratamiento, marcando un cambio significativo en la dinámica legislativa.
El actual contexto tiene un matiz crucial: Milei se enfrenta a un Congreso sin mayorías propias, aunque se ha visto respaldado por bloques que aumentaron su representación tras las elecciones de octubre. Un factor determinante en este nuevo escenario es la figura de Patricia Bullrich, líder de la bancada libertaria en el Senado, que ha logrado posicionarse como una intermediaria respetada dentro de la oposición. Este cambio de roles ha permitido que se mantenga cierta estabilidad política, incluso en medio de tensiones con la vicepresidenta y presidenta del Senado, Victoria Villarruel.
Un legislador experimentado expresó su sorpresa ante la necesidad que Milei ha mostrado de colaborar con el Congreso, a pesar de no admitirlo públicamente. La fecha del 1 de marzo, cuando se inaugurará un nuevo período de sesiones ordinarias, es vista con expectativa, ya que muchas voces en el ámbito legislativo esperan una mayor claridad en los proyectos que el Gobierno desea impulsar. En este nuevo escenario, Bullrich ha demostrado ser una pieza clave, recuperando la iniciativa y mostrando una capacidad de gestión que ha sorprendido a sus colegas, quienes reconocen que sin su intervención, los recientes logros legislativos no habrían sido posibles.



