En medio de un clima de relativa tranquilidad política, el Gobierno argentino ha encontrado un respiro gracias a eventos internacionales como el Mundial y la posible visita del Papa. Este contexto ha permitido al oficialismo tomar un respiro y preparar el terreno para los desafíos que se avecinan. Sin embargo, esta pausa no implica que la actividad política haya cesado por completo; al contrario, Javier Milei ha comenzado a reorganizar su espacio interno, buscando consensos que le permitan avanzar con la controversial eliminación de las PASO y una agenda de desregulación que empieza a generar fricciones en diversos sectores.
Tras una serie de tensiones, especialmente entre figuras como Santiago Caputo y Martín Menem, el ambiente libertario se ha enfriado significativamente. Aunque las disputas internas no han desaparecido, se han trasladado a un plano más discreto, alejándose de la exposición pública. En el Congreso, la semana pasada transcurrió sin sesiones, pero esto no ha impedido que continúen llegando nuevas propuestas de la avalancha de reformas que Milei prometió a comienzos de marzo. Entre estos proyectos se encuentran iniciativas como el Súper RIGI, la Ley de Lobby, la Ley de Ludopatía y la eliminación del etiquetado frontal, que se acumulan en un cuello de botella legislativo a la espera de acuerdos que faciliten su avance.
Uno de los episodios más destacados de la semana ocurrió después del Tedeum, cuando surgieron confusiones en torno a la participación de Patricia Bullrich en un evento en el Cabildo. Este incidente puso de manifiesto la creciente independencia de la exministra, algo que no es del agrado de Karina Milei, lo que genera incertidumbre sobre cómo se canalizarán las aspiraciones electorales de Bullrich para el año 2027. La posibilidad de que ella reemplace a Manuel Adorni como candidata en la Ciudad de Buenos Aires se complica por la figura de Pilar Ramírez, líder del bloque libertario en la Legislatura, quien también aspira a un rol prominente en el futuro político de la ciudad. En este escenario, la única opción que quedaría para Bullrich sería una posible candidatura a la vicepresidencia, aunque desde el núcleo de La Libertad Avanza aún no se han emitido señales claras al respecto.
La dinámica entre Bullrich, Ramírez y Karina Milei forma un triángulo de tensiones en el ámbito libertario de la capital argentina. Mientras tanto, Bullrich parece moverse con la idea de que su futuro político podría ser independiente del entorno de Milei, en un contexto de especulaciones que sobrepasa lo previsto para el 2027. Esta situación deja entrever un complicado rompecabezas que involucra no solo a estas figuras, sino también al futuro del propio Milei, quien ha tomado medidas para acallar rumores sobre divisiones internas.
En una señal de unidad, Milei fue visto recientemente en un acto junto a Bullrich en el balcón de la Casa Rosada, un gesto que sugiere que, al menos en la superficie, los libertarios están comenzando a entender que las disputas deben resolverse en la intimidad de su espacio político. Como comentó Martín Menem en relación con las tensiones internas, “Cualquier tipo de situación se resuelve en el vestuario”. Sin embargo, a pesar de la aparente calma, la actividad de negociación y el trabajo tras bambalinas no se han detenido.
Uno de los aspectos que más preocupa a Milei en este momento es la reforma electoral, en particular la propuesta de eliminar las PASO que forma parte de su proyecto oficial. Desde La Casa Rosada, se percibe que una estructura electoral más clara podría facilitar la organización política hacia las elecciones de 2027. La iniciativa, que fue presentada en el Senado, enfrenta desafíos significativos, ya que muchos la consideran condenada al fracaso, lo que refleja la complejidad del panorama político actual y la necesidad de Milei de consolidar su poder interno para poder llevar a cabo su agenda de reformas.


