En una escalada significativa de tensiones en la región, Teherán ha declarado haber ejecutado un ataque masivo contra la base estadounidense de Sheij Isa, ubicada en Bahréin. Esta ofensiva, según el informe de la Guardia Revolucionaria Iraní, fue lanzada en respuesta a una serie de bombardeos aéreos atribuidos a fuerzas estadounidenses e israelíes, que resultaron en la muerte de más de 500 personas, incluyendo importantes líderes iraníes.

El ataque, realizado en la madrugada del martes, involucró el uso de 20 drones y tres misiles, que, según el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, lograron impactar en el edificio de mando y en el cuartel general de la base. Además, se reportaron incendios en los tanques de combustible de la instalación, indicando un daño considerable a la infraestructura militar estadounidense en el área.

Las autoridades iraníes enmarcaron esta acción dentro de la "14ª ola de la Operación Promesa Verdadera 4", considerando que se trata de una represalia ante las agresiones recientes. La base de Sheij Isa es vista como un punto estratégico para el despliegue de fuerzas norteamericanas en el golfo Pérsico, lo que añade un componente simbólico a la decisión de Teherán de llevar a cabo este ataque, intensificando así la rivalidad con Washington.