La República Islámica de Irán se encuentra en duelo tras la confirmación de la muerte de Alí Lariyani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, y Golamreza Soleimani, jefe de la fuerza paramilitar Basij. Ambos líderes, reconocidos por su papel en la defensa y seguridad del país, serán homenajeados en una ceremonia que se llevará a cabo en Teherán, junto a los funerales de 84 marineros que perdieron la vida en un ataque estadounidense a la fragata ‘Dena’ frente a las costas de Sri Lanka.
El presidente iraní, Masud Pezeshkian, hizo pública la noticia del fallecimiento de Lariyani, quien perdió la vida en un bombardeo atribuido a fuerzas estadounidenses e israelíes. En un comunicado, Pezeshkian enfatizó la importancia de Lariyani en la política de seguridad nacional y su labor por la paz y la unidad entre los países islámicos. Asimismo, el mandatario advirtió que habrá una respuesta contundente contra quienes perpetraron este ataque, subrayando que la pérdida de Lariyani es un golpe devastador para la nación.
Por otro lado, la Guardia Revolucionaria de Irán también confirmó la muerte de Soleimani, describiendo su fallecimiento como un “cobarde asesinato”. Este ataque, que ha intensificado las tensiones entre Irán y las potencias occidentales, resalta la relevancia del Basij en la defensa nacional y su compromiso con la resistencia ante lo que consideran agresiones extranjeras. En este contexto, el nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, asumió el liderazgo del país en medio de esta crisis, tras ser designado el 8 de marzo, lo que marca un nuevo capítulo en la política iraní.



