El secretario del Consejo Supremo de Seguridad de Irán, Alí Lariyani, ha afirmado que los recientes bombardeos realizados por su país no son un ataque contra sus vecinos, sino una respuesta dirigida a las bases militares de Estados Unidos que, según él, son consideradas "suelo estadounidense". En sus declaraciones, Lariyani subrayó que estas instalaciones, ubicadas en territorios de otras naciones, operan como extensiones del territorio estadounidense, lo que justifica la acción militar iraní.

Estas afirmaciones de Lariyani surgen en un contexto de creciente tensión tras los ataques coordinados de Israel y Estados Unidos que resultaron en la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei. En este escenario, el gobierno iraní, representado por figuras clave como el presidente Masud Pezeshkian, ha insistido en que cualquier acción militar es una medida necesaria de defensa ante agresiones externas, particularmente aquellas provenientes de las bases estadounidenses en la región.

El papel de Lariyani en el Consejo Supremo de Seguridad le confiere una influencia considerable en el actual clima político de Irán, especialmente tras la muerte de Jamenei. En su segunda declaración del día, Lariyani adoptó un tono más moderado, aunque advirtió sobre un posible endurecimiento de las respuestas a futuros ataques. La retórica de Teherán sugiere que, aunque se busca evitar daños colaterales en otros países, se mantendrá una firme postura de represalia frente a las acciones de Washington y Tel Aviv, lo que ha generado preocupación entre los países vecinos, como Arabia Saudí, que ya ha manifestado su descontento ante la situación.