Los líderes iraquíes han expresado su firme rechazo a los recientes bombardeos en el Kurdistán iraquí y en diversas localidades del país, considerándolos como una violación de la soberanía nacional. Esta reacción se produce tras la operación militar que Irán realizó, calificándola de "preventiva" ante la supuesta amenaza de grupos separatistas que pretendían invadir territorio iraní desde la frontera.
En una reunión mantenida en el Palacio de Bagdad, el presidente Abdelatif Rashid, el primer ministro Mohamed Shia Al Sudani, el presidente del Parlamento Haibat al Halbusi y el presidente del Consejo Supremo Judicial Faiq Zaid, coincidieron en que Irak no permitirá que su territorio sea utilizado como base para ataques a naciones vecinas ni para poner en riesgo su seguridad.
Los dirigentes instaron a un cese inmediato de las hostilidades en la región y abogaron por el respeto a la soberanía de los Estados. Además, enfatizaron la importancia de buscar soluciones diplomáticas para reducir las tensiones en el ámbito regional e internacional, según se detalla en un comunicado oficial. En este contexto, el Ministerio de Inteligencia iraní sostuvo que existían planes de grupos separatistas para realizar ataques en zonas urbanas, supuestamente con la colaboración de Estados Unidos e Israel. Por otro lado, un ataque aéreo de Irán dejó al menos un muerto en una base del Partido para la Libertad del Kurdistán (PAK), y las milicias proiraníes han advertido sobre posibles represalias contra fuerzas europeas en Irak que apoyen a Estados Unidos e Israel.

