En un contexto político que se presenta cada vez más complicado para el peronismo en la provincia de Buenos Aires, un grupo de intendentes ha comenzado a gestar un movimiento que busca posicionar un candidato propio para suceder al actual gobernador Axel Kicillof. Este proceso, que tuvo como punto de partida encuentros deportivos, ha evolucionado hacia un acuerdo estratégico que pretende fortalecer la presencia del partido en la contienda electoral del próximo año. Más de 80 intendentes no podrán buscar la reelección, lo que agudiza la necesidad de definir un liderazgo claro y una propuesta atractiva que permita al peronismo enfrentar la inestabilidad interna que lo rodea.
La reunión inicial de este grupo de intendentes estuvo liderada por figuras como Federico Achával de Pilar, Federico Otermín de Lomas de Zamora, Nicolás Mantegazza de San Vicente y Gastón Granados de Ezeiza. Todos ellos comparten un trasfondo común: su ascenso político se ha visto influenciado por la figura de Martín Insaurralde, ex Jefe de Gabinete de la provincia. Sin embargo, ante la ausencia de Insaurralde en la arena política, estos intendentes han decidido unirse y consolidar su plataforma, buscando unificar esfuerzos para un objetivo común: lograr que un intendente sea el candidato a gobernador.
Recientemente, el intendente Granados mantuvo un encuentro significativo con Juan Patricio Mussi, quien busca retomar la intendencia de Berazategui tras la muerte de su padre, un histórico referente en el distrito. La figura del apellido Mussi sigue siendo un pilar en la política local, y su regreso podría representar un punto de inflexión para la consolidación de este nuevo espacio que busca representar el sentir de los intendentes y de sus respectivas comunidades. Mientras tanto, Berazategui está bajo la gestión interina de Carlos Balor, lo que añade un elemento de urgencia a la situación.
A este grupo inicial se han sumado otros intendentes como Juan Pablo García de Dolores, Marissa Fassi de Cañuelas y Gustavo Menéndez de Merlo. Este último ha expresado abiertamente su deseo de convertirse en candidato del peronismo, enfatizando la necesidad de que un intendente represente al partido en las próximas elecciones. Menéndez, que no puede buscar la reelección en su distrito, ve en esta iniciativa una oportunidad para trascender su rol actual y aportar al futuro del justicialismo en la provincia.
Por su parte, tanto Otermín como Achával han estado realizando recorridas por diferentes localidades de Buenos Aires para fortalecer la presencia del partido y mantener un diálogo abierto con las bases. Otermín, en su nuevo rol de vicepresidente II del Partido Justicialista bonaerense, ha estado muy activo en la construcción de alianzas a través de reuniones con distintos PJ locales en ciudades como General Pueyrredón, Bahía Blanca y Carmen de Patagones. Esta estrategia busca no solo visibilizar el trabajo de los intendentes, sino también establecer un vínculo más sólido con los ciudadanos, en un momento donde la confianza en la política está en crisis.
El debate sobre la posibilidad de reelecciones indefinidas también está en la agenda de estos intendentes. Aunque muchos reconocen que la actual normativa puede resultar restrictiva, también son conscientes de que el electorado tiene la última palabra, y que una gestión deficiente puede llevar a la pérdida del apoyo popular. En este sentido, algunos intendentes abogan por una revisión de la ley, argumentando que la renovación y la oxigenación del liderazgo son factores clave para revitalizar la política en la provincia. Sin embargo, el escenario apunta a que muchos deberán dejar sus cargos en diciembre del próximo año, lo que añade una capa de complejidad a la estrategia del peronismo.
En conclusión, el desafío que enfrentan estos intendentes es monumental. No solo deben encontrar un candidato que represente efectivamente los intereses del partido y de los ciudadanos, sino que también deben navegar en un mar de incertidumbres políticas y sociales. A medida que se acercan las elecciones, el peronismo deberá mostrar su capacidad de adaptación y renovación si desea mantenerse relevante en la política bonaerense, y este grupo de intendentes podría ser clave para lograrlo.



