Expertos en el ámbito eléctrico europeo han manifestado su preocupación por la reciente iniciativa del Gobierno de Giorgia Meloni, que busca reformar el mercado eléctrico en Italia. Según estas evaluaciones, la propuesta podría tener un impacto negativo en las exportaciones de energía del país y favorecer un aumento en la generación a partir de gas, lo que iría en contra de los compromisos climáticos asumidos por la Unión Europea.
El plan del Ejecutivo italiano incluye la exclusión del coste del CO2 en el cálculo del precio marginal de la electricidad generada por ciclos combinados de gas. Esta medida significaría que el costo de las emisiones se trasladaría directamente a los consumidores, con un límite basado en el precio de las emisiones de una central de ciclo combinado. Desde su anuncio, la propuesta ha enfrentado críticas de la banca de inversión y de diversas entidades del sector, que cuestionan su viabilidad y su conformidad con la normativa comunitaria.
Analistas de JP Morgan han advertido que la decisión de excluir el costo del carbono del precio marginal de la electricidad representa un reto significativo para el sistema de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea. Este sistema no solo busca gravar las emisiones, sino también incentivar la inversión en energías renovables. Por su parte, Mediobanca ha señalado que ningún país europeo puede eliminar unilateralmente el costo del carbono de la formación de precios eléctricos, lo que sugiere que la implementación de la reforma en su forma actual es poco probable.



