El Plan Agropecuario implementado durante la dictadura militar en Argentina, bajo la dirección de José Alfredo Martínez de Hoz, se inscribe en un contexto económico marcado por la adopción de políticas liberales en línea con las teorías neoclásicas. Este enfoque, que se centra en el libre comercio, el darwinismo económico y el individualismo, fue desarrollado en el libro "Bases para una Argentina moderna (1976-1980)", donde se delinearon las estrategias que guiarían la economía agropecuaria del país hasta marzo de 1981, cuando Martínez de Hoz dejó su cargo. Durante los dos años siguientes, otros ministros continuaron con este enfoque, aunque la visión de Martínez de Hoz se consolidó como un pilar fundamental del modelo económico de la dictadura.
La historia económica argentina ha estado marcada por tensiones entre el capital extranjero y los propietarios de la tierra, un contexto que se vuelve crucial para entender el impacto del plan agropecuario. Autores como Rougier y Fiszbein han señalado que estas tensiones han sido determinantes en la construcción de políticas económicas a lo largo de las décadas. El decreto ley n° 14.988, implementado en 1956, es un referente importante que establece un cambio de paradigma en la política económica argentina, al abogar por la liberación de influencias extranjeras, el monopolio de las riquezas y una reforma en la legislación bancaria. Estos principios sentaron las bases de lo que se entendería más tarde como el modelo agroexportador que la dictadura buscó consolidar.
La dictadura que comenzó el 24 de marzo de 1976, autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”, adoptó un enfoque radical en la reestructuración del sector agropecuario. El plan de Martínez de Hoz tenía como objetivo primordial incrementar la producción agropecuaria, y para alcanzarlo, implementó medidas significativas como la eliminación de los derechos de exportación y las retenciones fiscales. Esta liberalización fue un cambio drástico que fomentó un solo tipo de cambio para todos los sectores económicos, eliminando así las distorsiones que existían bajo tipos de cambio diferenciados.
Uno de los hitos del plan fue la apertura a la inversión privada en el sector agropecuario. Se otorgó a los actores privados la posibilidad de construir y operar instalaciones de almacenamiento y embarque de granos, lo que dio lugar a un aumento notable en la participación del sector privado en la infraestructura portuaria. Para julio de 1981, el 11% de las instalaciones de exportación eran de propiedad privada, cifra que se proyecta que alcanzaría el 87% para 2025. Este cambio no solo transformó la dinámica de la producción agropecuaria, sino que también modificó la estructura de poder en un sector clave de la economía nacional.
El enfoque del gobierno militar también se centró en mejorar la extensión agropecuaria, priorizando productos con alta demanda internacional que pudieran generar un mayor aporte al crecimiento económico. Sin embargo, esta estrategia dejó a un lado a las economías regionales que no contribuían de manera significativa a la generación de divisas, lo que llevó a un desinterés por parte del Estado en el desarrollo de estas áreas. Así, el modelo agropecuario se convirtió en un sistema altamente concentrado, favoreciendo los intereses de grandes productores y empresas en detrimento de pequeños y medianos agricultores.
En el ámbito ganadero, la política de liberalización del mercado de exportaciones devolvió a la industria frigorífica su papel clave en la economía. Este cambio generó un aumento en las exportaciones de carne, que se convirtió en un producto estrella en el comercio internacional argentino. Sin embargo, también trajo consigo interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo y las consecuencias para los pequeños productores, que se vieron despojados de su capacidad de competir en un mercado cada vez más volátil y dominado por grandes jugadores. En resumen, el Plan Agropecuario de Martínez de Hoz no solo transformó la estructura económica del país, sino que también dejó una huella profunda en la sociedad argentina, cuyas consecuencias aún son objeto de análisis y debate.



