La Asamblea Nacional de Hungría ha aprobado una polémica enmienda constitucional que permite la destitución del presidente, Tamás Sulyok, un político cercano al ex primer ministro Viktor Orbán. Esta decisión, que se materializó en la sesión del lunes, se da en un contexto de creciente tensión política entre Sulyok y el actual jefe del Ejecutivo, Peter Magyar. La reforma fue aprobada con 139 votos a favor, 6 en contra y sin abstenciones, marcando un hito en la política húngara debido a su impacto en la estructura del poder.

La modificación a la Ley Fundamental establece que el mandato de Sulyok finalizará un día después de la promulgación de esta ley, lo que abre la puerta a la elección de un nuevo presidente por parte de la Asamblea Nacional por un período máximo de cinco años. Esta enmienda no solo afecta al mandatario actual, sino que también introduce controversiales límites de edad para los miembros del Tribunal Constitucional y restricciones para los legisladores. Así, se establece que ningún miembro del Parlamento podrá ejercer su cargo por más de doce años, y aquellos que hayan sido elegidos tres veces consecutivas no podrán presentarse a nuevos comicios.

Es importante señalar que la votación se desarrolló sin la participación de representantes de los partidos opositores Fidesz y del Partido Popular Demócrata Cristiano (KDNP), lo que ha suscitado críticas sobre la falta de diálogo y consenso en el proceso legislativo. Durante el debate, el líder del grupo parlamentario de Fidesz, Gergely Gulyás, sorprendió al anunciar su dimisión, lo que pone en evidencia las divisiones internas en las filas del partido y su desacuerdo con los términos de la reforma, que catalogó como una "transgresión sin precedentes".

Una vez que la enmienda sea promulgada, Sulyok deberá firmar la ley en un plazo de cinco días. Sin embargo, el primer ministro Magyar ha advertido que, si el presidente decide solicitar una revisión de la norma ante el Tribunal Constitucional, su gobierno iniciará un proceso de destitución en su contra. Esta advertencia refleja la tensa relación entre ambos líderes y el clima de incertidumbre que rodea a la política húngara en este momento.

La llegada de Magyar al poder, respaldado por una mayoría parlamentaria de dos tercios obtenida en las elecciones de abril, le ha permitido avanzar en su agenda de reformas constitucionales. La destitución de Sulyok se presenta no solo como un cambio de liderazgo, sino también como una estrategia para consolidar el control del partido Tisza sobre las instituciones del país. Este movimiento ha sido interpretado como un intento de Magyar de eliminar a un adversario político que ha desafiado su autoridad en varias ocasiones.

El contexto político en Hungría está marcado por un creciente autoritarismo y una erosión de la democracia, lo que ha llevado a preocupaciones tanto a nivel nacional como internacional. La decisión de modificar la Constitución para destituir a un presidente en funciones pone en evidencia las tensiones que se viven en el país y plantea interrogantes sobre el futuro de la gobernanza democrática en Hungría. Con estas acciones, el gobierno de Magyar parece estar sentando las bases para un sistema político más centralizado y controlado, lo que podría tener repercusiones en la estabilidad política y social.

A medida que se desarrolla esta situación, será crucial observar cómo reaccionan los ciudadanos y la comunidad internacional ante estos cambios legales. La política húngara no solo afecta a su población, sino que también tiene implicaciones más amplias para la Unión Europea, que ha expresado preocupación por el rumbo autoritario que ha tomado el gobierno de Magyar. La enmienda constitucional, por lo tanto, no es solo un asunto interno, sino un reflejo de las tensiones más amplias entre la democracia y el autoritarismo en la región.