El gobierno húngaro ha fundamentado su negativa a apoyar nuevas sanciones de la Unión Europea contra Rusia, así como su bloqueo a la entrega de 90.000 millones de euros en préstamos destinados a Ucrania, en la interrupción del suministro de petróleo hacia su territorio. El ministro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó, afirmó que Hungría mantendrá esta postura hasta que Ucrania restablezca el flujo de crudo a través del oleoducto Druzhba, calificando la medida como un acto hostil que afecta la soberanía energética de su país.
Durante una conferencia de prensa en Bruselas, Szijjártó defendió el derecho soberano de Hungría para decidir sus fuentes de energía y acusó al gobierno ucraniano de adoptar una actitud hostil durante la última década. “No tenemos animosidad hacia Ucrania, pero su gobierno ha mostrado un enfoque político que afecta negativamente a Hungría”, señaló el canciller antes de la reunión de ministros de Exteriores de la UE.
El ministro también expresó su oposición a la idea de adoptar fuentes de energía más costosas y destacó que la porción de petróleo que Hungría importa de Rusia representa tan solo el 0,2% del Producto Interno Bruto ruso, lo que considera insignificante. Szijjártó instó a Ucrania a reanudar de inmediato el suministro de petróleo, argumentando que no hay razones técnicas para la interrupción y calificó la postura de Kiev como un chantaje que busca influir en la política interna húngara y en la posible adhesión de Ucrania a la Unión Europea. Además, criticó a la Comisión Europea por actuar en favor de Ucrania en detrimento de los intereses de los Estados miembros.



