El horario de verano en Estados Unidos se implementará el domingo 8 de marzo de 2026, cuando la mayoría del país deberá adelantar sus relojes una hora. Esta modificación, que afecta a millones de personas residentes y visitantes, tiene como objetivo aprovechar mejor la luz natural en las tardes a medida que se acerca la primavera. Este ajuste está regulado por la legislación federal y tiene un impacto significativo en las rutinas laborales, educativas y de transporte.

Según el Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT), el horario de verano está normado por la Ley de Política Energética de 2005, que establece que el cambio se realiza el segundo domingo de marzo y finaliza el primer domingo de noviembre. En 2026, el horario de verano concluirá el 1 de noviembre, momento en el cual los relojes se retrasarán una hora. Las autoridades federales se encargan de supervisar este proceso para asegurar una coherencia temporal en todo el país y minimizar confusiones en áreas como el transporte y las telecomunicaciones.

Desde su implementación en 1966, a través de la Ley de Horario Uniforme, el horario de verano ha sido un tema de debate constante. Sin embargo, el DOT sigue monitoreando su aplicación. Cabe destacar que algunos estados y territorios, como Hawái y la mayor parte de Arizona, no participan en este ajuste horario. Además, territorios no incorporados como Puerto Rico y Guam tampoco adoptan el horario de verano. Esto se debe a diversas razones climáticas y culturales, lo que genera un mosaico temporal en el país.

El cambio de hora se efectuará a las 2:00 a.m., cuando los relojes se ajustarán a las 3:00 a.m. Esta medida no solo busca fomentar el ahorro energético, sino que también facilita actividades al aire libre en las tardes. Según informes del Departamento de Energía, la implementación del horario de verano contribuye a una leve disminución del consumo eléctrico durante los meses de mayor luz solar, aunque su efecto total aún está siendo evaluado.