En las últimas semanas, el conflicto que involucra a los docentes en las provincias patagónicas ha alcanzado un punto crítico, transformándose en uno de los focos de mayor tensión en el país. Varios gremios, que ya se encontraban en lucha por sus propios reclamos salariales, han decidido sumarse activamente a la Cuarta Marcha Federal Universitaria programada para el 12 de mayo. Esta decisión refleja no solo la gravedad de la situación actual en el ámbito educativo, sino también una creciente solidaridad entre los distintos sectores del trabajo en la región.
En Santa Cruz, la Asociación de Docentes de Santa Cruz (ADOSAC) ha confirmado un paro de 96 horas que comenzará este martes, tras una reunión infructuosa con el Consejo Provincial de Educación. En este contexto, el sindicato exige la reanudación de las paritarias, la devolución de los descuentos por días de huelga y una convocatoria a una mesa salarial con plazos concretos. Como respuesta, el gobierno de Claudio Vidal ha adoptado una postura inflexible, advirtiendo sobre la posibilidad de descontar los días no trabajados, lo que ADOSAC ha calificado como una “provocación ilegal y discriminatoria” hacia los educadores.
El argumento que presenta el gobierno provincial es que los docentes de Santa Cruz gozan de uno de los mejores salarios del país, con un básico de $1.276.000. Sin embargo, los docentes alertan sobre un congelamiento salarial que se ha mantenido desde enero, lo que contrasta con la realidad inflacionaria del país y la creciente precariedad en la que se encuentran. Esta situación, lejos de ser un fenómeno aislado, forma parte de un movimiento más amplio que se ha gestado en el Frente Sindical provincial, el cual realizó una manifestación ruidosa la semana pasada en Río Gallegos, demandando un aumento salarial para todos los trabajadores estatales.
En Río Negro, las tensiones también están a la orden del día. La Unión de Trabajadores de la Educación (UNTER) había llevado a cabo tres jornadas de paro la semana anterior, con un nivel de adhesión que el gremio estimó en un 70%, aunque el gobierno de Alberto Weretilneck reportó una participación del 72%. La situación se tornó aún más caótica cuando la Policía reprimió una movilización de docentes en el puente que conecta Cipolletti con Neuquén, utilizando gases lacrimógenos. Este hecho fue denunciado por UNTER como un acto de “criminalización de la protesta social”, evidenciando la creciente represión hacia quienes ejercen su derecho a la manifestación.
Este martes, el gremio se unirá a un paro provincial organizado por la CTA Autónoma, y se espera que haya concentraciones en varias ciudades de la provincia, incluyendo General Roca, Bariloche y Viedma. En este contexto, los docentes reclaman un salario básico de $2.000.000, en un escenario donde la inflación acumulada ha superado el 280% desde 2024. La Coordinación de Sindicatos de Río Negro, que incluye a UNTER, ATE y otros, ha llevado a cabo una conferencia de prensa en la que se ha denunciado un gobierno que no solo aplica políticas de ajuste, sino que también reprime las voces disidentes.
Por otro lado, la situación en Chubut no es menos complicada. La Asociación de Trabajadores de la Educación del Chubut (ATECH), el principal sindicato en la provincia, rechazó la propuesta salarial del gobierno de Ignacio Torres, en el marco de un proceso de conciliación obligatoria. Este lunes, los docentes realizaron una movilización significativa para expresar su descontento y exigir condiciones laborales más justas. La falta de acuerdo en las negociaciones salariales ha llevado a los educadores a intensificar sus medidas de fuerza, en un contexto donde la incertidumbre económica afecta a todos los sectores de la sociedad.
La unión de los gremios docentes en esta protesta no solo resalta la gravedad de la crisis salarial, sino que también pone de manifiesto la necesidad de una respuesta integral por parte del gobierno. En un momento donde la educación y los derechos de los trabajadores se encuentran bajo amenaza, los docentes asumen un rol protagónico en la lucha por la dignidad y el reconocimiento en el ámbito laboral. La Cuarta Marcha Federal Universitaria se convierte, así, en un punto de encuentro para reivindicar derechos y buscar soluciones a un conflicto que afecta a miles de trabajadores en todo el país.



