La candidata presidencial Keiko Fujimori, quien se perfila como la virtual ganadora de la primera vuelta en las elecciones peruanas, ha calificado de "razonable" la sugerencia de Rafael López Aliaga de realizar "elecciones complementarias" antes del 3 de mayo. Esta propuesta surge como respuesta a las irregularidades detectadas en varios centros de votación el 12 de abril, lo que obligó a prolongar el proceso electoral hasta el día siguiente. Con el 93% de las actas escrutadas, Fujimori ha obtenido aproximadamente el 17% de los votos, lo que la coloca en una posición favorable para la segunda vuelta, programada para el 7 de junio.

Fujimori, quien ha intentado alcanzar la presidencia en cuatro ocasiones, resaltó la importancia de garantizar el derecho al voto, un principio que considera fundamental. "He escuchado el pedido de López Aliaga y me parece razonable, ya que no está planteando una anulación total de los comicios, sino una complementación de los mismos", expresó la líder del partido Fuerza Popular. Este apoyo a la propuesta de López Aliaga también se ve reforzado por las denuncias sobre las irregularidades que se habrían producido durante la jornada electoral, especialmente en Lima, donde algunos votantes no pudieron acceder a los materiales necesarios para ejercer su derecho.

La propuesta de elecciones complementarias se enmarca en un contexto de creciente tensión electoral, donde la falta de material electoral en colegios específicos ha dejado a aproximadamente un millón de electores sin poder votar. Ante esta situación, Fujimori ha enfatizado la necesidad de que el jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), Piero Corvetto, renuncie a su cargo antes de la segunda vuelta. "Sería beneficioso que esta persona se apartara del cargo", añadió, en un claro pedido de responsabilidad ante lo ocurrido.

Por su parte, López Aliaga ha sostenido que las irregularidades durante la jornada electoral han sido significativas y han afectado gravemente el ejercicio del sufragio. Esto incluye incidentes que llevaron a que muchos votantes, tanto en Lima como en el extranjero, no pudieran participar debido a la falta de insumos esenciales para votar. Las autoridades electorales intentaron mitigar la situación extendiendo un día más el proceso de votación en los centros afectados, una medida que ha sido recibida con escepticismo por parte de algunos sectores.

En medio de esta controversia, misiones de observación internacional han destacado la transparencia y la imparcialidad del proceso electoral en general, a pesar de las dificultades técnicas y la creciente desconfianza entre la ciudadanía. Este reconocimiento contrasta con las acusaciones de fraude que comenzaron a circular durante la campaña electoral, especialmente a medida que Roberto Sánchez, candidato de la izquierda respaldado por el expresidente Pedro Castillo, empezó a ganar terreno en los resultados.

La situación actual en Perú es un reflejo de las tensiones políticas que han marcado el país en los últimos años. Las elecciones, lejos de ser un mero proceso administrativo, se han convertido en un campo de batalla donde se enfrentan diferentes visiones de país. La respuesta de Fujimori y López Aliaga ante las irregularidades podría cambiar el rumbo de la elección y definir el clima político en el país en el futuro inmediato. En este contexto, los actores políticos deben actuar con responsabilidad y transparencia para salvaguardar la democracia y la confianza de los ciudadanos en el sistema electoral.