El exministro de Economía Nicolás Dujovne ha manifestado que la inflación en Argentina para el año 2026 podría alcanzar cifras entre el 28% y el 29% anual, una estimación que supera notablemente las proyecciones oficiales del Gobierno, que anticipa un 10,1% en su presupuesto. Durante una reciente entrevista, Dujovne enfatizó que el proceso para reducir la inflación en el país no será sencillo, describiéndolo como un camino lleno de obstáculos y lejos de ser lineal.

En sus declaraciones, Dujovne resaltó que el actual escenario inflacionario se encuentra ligado a un contexto complejo. La dificultad para mantener la inflación por debajo del 2% mensual se debe a que, históricamente, las experiencias de desinflación en naciones con situaciones similares a la de Argentina han demostrado ser inestables, con avances y retrocesos en su evolución. "Los procesos de desinflación no son directos y suelen presentar altibajos", expresó, sugiriendo que la clave para una reducción efectiva de la inflación radica en la disciplina fiscal sostenida en el tiempo.

El exfuncionario también hizo mención a otros países de la región para ilustrar su punto, citando el caso de Chile, donde la contención inflacionaria requirió varios años y estuvo acompañada por políticas de disciplina fiscal, ajustes en el tipo de cambio y una apertura económica gradual. A su vez, mencionó el ejemplo de Uruguay, que tras la crisis de 2002 logró una desaceleración de la inflación, comenzando desde niveles superiores al 30% y avanzando hacia el 20%. Según Dujovne, estos procesos son lentos y requieren paciencia, así como un enfoque estratégico en la política económica.

Adicionalmente, Dujovne vinculó la situación inflacionaria a factores tanto políticos como monetarios, argumentando que la explicación del fenómeno no puede centrarse únicamente en variables monetarias. "Es fundamental considerar la coherencia del programa económico en su totalidad", indicó, sugiriendo que la política monetaria implementada por la actual administración de Javier Milei no ha sido lo suficientemente restrictiva. En su análisis, Dujovne calificó las estrategias económicas del Gobierno como heterodoxas, lo que, a su juicio, ha contribuido a los niveles inflacionarios actuales.

En cuanto a la repercusión de la inflación en la vida cotidiana de los ciudadanos, Dujovne explicó que los recientes aumentos de precios responden, en parte, a un reordenamiento de los precios relativos en la economía. Destacó que en el último año, el precio de la carne se incrementó en un 55%, junto con subas significativas en tarifas y servicios. Sin embargo, el economista se mostró optimista al anticipar que estos factores podrían moderarse en el corto plazo, facilitando una desaceleración más pronunciada de la inflación.

Finalmente, el exministro advirtió sobre la situación de los salarios, los cuales se encuentran actualmente por debajo de los niveles deseables, tanto en términos de dólares como en términos reales. Aseguró que muchos sectores de la producción atraviesan dificultades que no se deben únicamente a la fluctuación del tipo de cambio, sino que están ligadas a un contexto económico más amplio que debe ser considerado para abordar la problemática inflacionaria de manera efectiva.