El embajador de Estados Unidos en Francia, Charles Kushner, vuelve a estar en el centro de la controversia diplomática tras el asesinato de Quentin Deranque, un joven ultranacionalista. Este episodio ha reavivado tensiones entre París y Washington, especialmente después de que el gobierno francés convocara a Kushner para expresar su descontento ante lo que consideran una "instrumentalización" de la tragedia.
El ministro de Exteriores francés, Jean-Noel Barrot, hizo pública su decisión de llamar al embajador estadounidense para manifestar el malestar del gobierno por las declaraciones de la Embajada de Estados Unidos. Estas afirmaciones vinculaban la muerte de Deranque con un supuesto aumento del "extremismo violento de izquierda", lo que Barrot considera una politización inaceptable de un hecho trágico que debería ser tratado con respeto.
Este conflicto se suma a una serie de desacuerdos previos entre Francia y Estados Unidos, incluyendo críticas de Kushner al presidente Emmanuel Macron por su manejo del antisemitismo. La situación resalta las tensiones diplomáticas actuales y la complejidad de las relaciones internacionales en un contexto marcado por el extremismo y la violencia política.



