El Gobierno de Javier Milei enfrenta las consecuencias de una serie de decisiones que, según este análisis, subestimaron tanto las reacciones políticas como la aritmética parlamentaria. Una de ellas fue la insistencia en mantener dos capítulos del proyecto de ley sobre la inviolabilidad de la propiedad privada, en especial el referido a la venta de tierras a extranjeros. La falta de acuerdo obligó a retirar esos apartados y dejó al oficialismo en una posición desfavorable durante el tratamiento en el Senado.
El vínculo con Brasil también quedó expuesto por la decisión de Milei de intervenir en las elecciones de ese país. Esa actitud llevó la relación con el principal socio comercial de la Argentina al borde de una ruptura, en un episodio que agregó tensión a la agenda exterior del Gobierno.
En paralelo, un resultado electoral en Santiago del Estero pasó casi inadvertido entre las confusiones del partido gobernante. El domingo pasado, La Libertad Avanza sufrió una derrota contundente en las elecciones comunales, que fueron ganadas ampliamente por Gerardo Zamora, presentado como una combinación del viejo juarismo santiagueño y el kirchnerismo santacruceño. El revés parlamentario del proyecto sobre propiedad privada no se atribuye únicamente al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, ni a la senadora Patricia Bullrich, líder del bloque libertario: fue el desenlace de una disputa prolongada, marcada por órdenes y contraórdenes provenientes de la Casa de Gobierno. El cuadro se agravó por la indiferencia presidencial frente a la composición del Congreso y por el perfil político de su jefe de Gabinete, Diego Santilli.



