Después de separarse de su novio, Jasmine Barnett comenzó a recibir en TikTok una cantidad creciente de contenidos vinculados con las rupturas amorosas. Videos de personas llorando por una separación, tarotistas que explicaban cómo recuperar a una expareja y parejas que expresaban su enojo empezaron a ocupar buena parte de la pantalla de su celular.
La exposición constante a ese material terminó convirtiéndose en una conducta difícil de abandonar. En lugar de avanzar en el duelo por la relación terminada, Barnett quedó concentrada en las etapas iniciales del proceso: la negación, la ira y la negociación. La depresión y la aceptación, consideradas las fases finales, no llegaron a producirse, según el relato.
“De alguna manera prolongó el dolor debido a la forma en que funciona el algoritmo”, explicó Jason Salem, usuario de TikTok. “Eso es lo que ellos quieren que pase, para que sigas viendo sus videos”. La experiencia plantea el efecto que puede tener la recomendación automática de contenidos cuando una situación personal genera interacciones y lleva al usuario a permanecer más tiempo dentro de la plataforma.
TikTok, Instagram y YouTube prometieron reforzar sus mecanismos de restricción para que las personas puedan bloquear los contenidos que les resultan perjudiciales. Sin embargo, esas herramientas parecen no ser suficientes: las publicaciones relacionadas con el sufrimiento propio o ajeno continúan apareciendo en las pantallas de los celulares, incluso cuando pueden dificultar el proceso de recuperación después de una ruptura.



