El ámbito de los derechos humanos en Argentina se encuentra de luto tras el fallecimiento de María del Carmen Roqueta, una figura clave en la búsqueda de justicia por los crímenes de la última dictadura militar. Su legado se destaca especialmente por su participación en casos relacionados con el plan sistemático de apropiación de bebés, un tema que ha resonado profundamente en la memoria colectiva del país. Roqueta no solo fue una magistrada, sino una defensora incansable de los derechos de las víctimas, marcando un hito en la historia judicial argentina.

A lo largo de su carrera, Roqueta se destacó en su rol como presidenta del Tribunal Oral Federal N°6 de la Ciudad de Buenos Aires, donde llevó a cabo juicios decisivos que permitieron esclarecer crímenes de lesa humanidad. Su trabajo fue fundamental para romper el ciclo de impunidad que había caracterizado a muchos de estos casos desde el retorno de la democracia. La noticia de su muerte ha generado un profundo sentimiento de pérdida entre diversas organizaciones, como las Abuelas de Plaza de Mayo, que reconocieron su compromiso y dedicación en la lucha por la justicia y la verdad.

Uno de los hitos más significativos de su carrera ocurrió el 6 de julio de 2012, cuando, en un momento histórico, comunicó la condena de nueve militares, incluyendo al dictador Jorge Rafael Videla, por delitos asociados al robo de bebés. Esta sentencia no solo fue un acto de justicia, sino también un reconocimiento judicial de la existencia de un plan sistemático de secuestro y ocultamiento de menores durante el período de terror estatal, una demanda que había sido reclamado por las Abuelas durante décadas.

La magistrada fue clara al señalar que la práctica de sustracción de menores formaba parte de un plan general de aniquilación, justificado bajo la premisa de combatir la subversión. Este pronunciamiento, que tuvo lugar en la sala del tribunal, no solo sentó un precedente judicial, sino que también alentó a otros procesos que buscaban esclarecer el destino de los desaparecidos y restituir la identidad de los niños apropiados. La labor de Roqueta fue un faro de esperanza en la búsqueda de verdad y justicia, y su muerte representa una gran pérdida para todos aquellos que abogan por los derechos humanos.

Durante su gestión, la ex jueza también estuvo al frente de otras causas emblemáticas, como los casos Fontana-Sandoval, Madariaga-Quintela y Médicos de Campo de Mayo, donde su enfoque riguroso y respetuoso en el tratamiento de los testimonios de las víctimas fue ampliamente reconocido. Las Abuelas de Plaza de Mayo han resaltado su compromiso inquebrantable con la defensa de los derechos humanos, subrayando que su trabajo fue esencial para esclarecer el destino de los menores desaparecidos y ayudar a restablecer su identidad.

En reconocimiento a su labor, en 2019, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la distinguió como Personalidad Destacada en el ámbito de los Derechos Humanos. Este reconocimiento se llevó a cabo en un emotivo acto que reunió a familiares, colegas y representantes de organismos de derechos humanos, quienes celebraron su invaluable contribución a la justicia en Argentina. La figura de María del Carmen Roqueta permanecerá en la memoria colectiva como un símbolo de lucha y valentía en la defensa de los derechos de quienes fueron víctimas del terrorismo de Estado en nuestro país.

La partida de Roqueta deja un vacío en el movimiento por los derechos humanos, pero su legado perdurará en las luchas que continúan. Su compromiso con la justicia y su valentía al enfrentar un sistema que intentó silenciar a las víctimas son un ejemplo a seguir. Su vida y obra servirán como inspiración para las futuras generaciones que continúan la búsqueda de verdad y justicia en Argentina.