A los 99 años, Alexander Butterfield ha fallecido, cerrando así un capítulo significativo en la historia política de Estados Unidos.
Butterfield es recordado por haber revelado accidentalmente la existencia de un sistema de grabación en la Casa Blanca durante la presidencia de Richard Nixon. Esta revelación, que tuvo lugar en 1973 ante un comité del Senado, fue determinante para desencadenar la renuncia de Nixon en medio del escándalo Watergate, al exponer miles de horas de grabaciones que evidenciaron la implicación del presidente en el encubrimiento de un robo en la sede del Partido Demócrata.
Como asistente adjunto del presidente, Butterfield fue responsable de la instalación y funcionamiento de los micrófonos ocultos en la Oficina Oval y otros espacios estratégicos. Su testimonio ante el Senado desató una serie de acontecimientos legales que llevaron a la Corte Suprema a ordenar la entrega de las cintas, revelando así la verdad detrás del escándalo y consolidando a Butterfield como un testigo clave en la historia contemporánea de Estados Unidos.



